Blog del Faro

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Cuentacuentos virtual en medio de la pandemia: la experiencia de una profesora de preescolar

María del Pilar Lilian Guevara López, maestra de un preescolar en Orizaba, Veracruz, nos comparte que con las noticias sobre el Covid-19 a nivel mundial empezó para los maestros una etapa de mucha incertidumbre, sobre todo para aquellas familias que no pueden acompañar el aprendizaje de sus hijos. En un texto, que acompaña con un video, nos cuenta lo que ella ha hecho, entre lo que se destaca la narración de cuentos, a través de videollamadas.

Comienza la conversación

María del Pilar Lillian Guevara López
Docente en el Jardín de niños “Cri Crí”, zona 36, sector 16.
Orizaba, Veracruz

Con las noticias sobre el Covid-19 a nivel mundial empezaba una nueva etapa de incertidumbre, de no saber que pasaría, de cierto optimismo y con la idea de que todo pasaría pronto para regresar a la escuela y citar a los padres de familia para hacer faena exhaustiva y así recibir a los niños, en condiciones óptimas con las medidas de prevención. Trabajo en el jardín de niños “Cri Crí”, ubicado en la Ciudad de Orizaba, Veracruz; se trata de un centro escolar de organización completa, en el turno matutino, del sistema federalizado. Estoy a cargo del grupo de 2° grado, grupo “A”, con un total de 20 alumnos.

El jueves 19 de marzo de 2020 entregué a los padres y tutores el libro “Mi álbum de preescolar”, así como un cuadernillo con actividades relativamente sencillas, de acuerdo con dos áreas de oportunidad por atender durante la cuarentena, sobre Pensamiento matemático y Lenguaje oral y escrito. Los padres recibieron además la orientación para su uso y manejo durante el tiempo de confinamiento. Esto era el comienzo de lo que vendría después. 

Fueron transcurriendo las semanas y en coordinación con la directora del plantel donde laboro y con mis compañeras decidimos que sería necesario formar un grupo de WhatsApp, con el propósito de mantener la comunicación con los padres y tutores de los niños. Hasta ese momento los padres desconocían mi número telefónico, pero fue una decisión (el dárselos) que acordamos con el directivo para mantenernos en contacto con los padres.

El mayor reto hasta ahora ha sido mantener comunicación con los padres de familia de seis de mis alumnos, pues ellos siguen trabajando y han delegado el cuidado de sus hijos a los abuelos. Estos alumnos son precisamente quienes tienen bajo desempeño académico. 

Las dificultades que se hemos enfrentado las familias y yo, hasta el momento, han sido diversas. Entre las principales están la falta de comunicación con algunos padres de familia; la falta de tiempo para atender a los niños por parte de los padres, pues tienen que trabajar y dejan a los niños a cargo de los abuelos; el que algunas familias sí tienen internet, pero al quedarse con los abuelos no saben su funcionamiento; familias de alumnos que viven en condiciones precarias, que viven hacinados en casa pequeñas; e incluso tengo un alumno cuya mamá enfrenta un problema legal, razón por la que no ha visto a su hijo en meses (mi alumno está bajo el resguardo de su abuela que también atiende a otros nietos).

He desarrollado algunas estrategias, como solicitar a los padres, en un principio, que vieran las clases de “Aprende en casa” por Canal Once TV y atendieran lo que consideraran; en esto, sin embargo, he sido flexible, porque conozco las dificultades de los padres trabajadores. Luego empecé a utilizar estrategias más acordes a cada contexto. A continuación, enlisto algunas:

  • Realicé, por ejemplo, video llamadas, narrando cuentos que tuvieran un mayor acercamiento a la igualdad de género. Uno de los cuentos fue “El túnel”, del autor Anthony Browne, y un segundo cuento fue “Rosa Caramelo”, de la escritora Adela Turin (Ver video anexo “Igualdad de género”).
  • Elaboré también un video dirigido a padres de familia, que envié al grupo de WhatsApp, explicando la forma de trabajo durante la contingencia, además de otro video dirigido a alumnos sobre la importancia de prácticas de aseo, para ofrecer seguridad y confianza en esta cuarentena.
  • En este tiempo he hecho llamadas telefónicas a los alumnos, en horarios previamente establecidos, que propusieron los padres con base a sus horarios de trabajo. 
  • El día 30 de abril, como una propuesta a nivel escuela, les llamé a mis alumnos para felicitarlos. Elaboré también un “Quik” con imágenes de los niños en diferentes momentos del ciclo escolar. Este fue su regalo por el día del niño. (ver anexo)

Para acompañar los procesos de aprendizaje de mis alumnos he escuchado vía telefónica y por Zoom las experiencias de algunos padres, leído muchos WhatsApp con sus comentarios, escuchado a los niños por teléfono, verlos en las video llamadas y saber de ellos, y trata de ofrecer un ambiente de calidez y confianza.

En este sentido, Considero que el programa “Aprende en casa” ha sido creado con una intención pedagógica que no va encaminada a todos los niños, es decir, cada alumno es diferente de acuerdo con su contexto e historia de vida, tiene diferentes ritmos de aprendizaje e intereses, cada familia ha vivido de manera distinta el confinamiento, y aunque el contenido es variado no es realmente significativo a los alumnos que atiendo. Algunos papás también me han dicho que el programa se les hizo largo, a otros aburrido, a otros lo veían por ratos porque se levantaban del sillón y regresaban más tarde a verlo. Los niños de mi grupo no están familiarizados con ver clases desde la televisión.

Si me piden hacer una propuesta para mejorar el trabajo del docente en estos tiempos, diría que con el conocimiento del grupo escolar que los docentes atienden y que conocen a sus alumnos y los contextos es preferible que diseñen actividades interesantes, sencillas, al alcance de los alumnos y sus familias, que hagan los ajustes que consideren, es decir, que la planeación, realización y evaluación sea específica al grupo escolar, con base a los requerimientos, a los ritmos y estilos de aprendizaje.

En cuanto a las estrategias en que habría que pensar para el regreso a clases, sugiero lo siguiente: el uso de un lenguaje no sexista, más inclusivo, con igualdad de oportunidades; el trabajo personalizado con alumnos en desventaja o bajo nivel de aprendizaje; un trabajo colaborativo y cooperativo; trabajo en grupos pequeños con niños y niñas de alto medio y bajo desempeño escolar; permitir que los alumnos realicen actividades donde desempeñen diversos roles; y, continuar el siguiente ciclo escolar con los mismos alumnos para dar continuidad al trabajo que quedó interrumpido por la cuarentena.