Blog del Faro

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Algunas anotaciones a propósito del recién anunciado Programa Sectorial de Educación 2020-2024

El profesor Juan Rubén Compañ García reflexiona sobre los objetivos y alcances del recién anunciado Programa Sectorial de Educación, y señala que, aunque este tendría que funcionar como una brújula en el ámbito educativo, que orientara de manera adecuada al sector, en muchas ocasiones los procesos rebasan a los contenidos formales de la política.

Comienza la conversación

Juan Rubén Compañ García
Profesor en educación secundaria y posgrado en el Estado de México

El pasado 6 de julio, a casi un año de haberse presentado el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024, se dio a conocer, en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el Programa Sectorial de Educación (PSE) 2020- 2024.. El PSE se constituye por los siguientes componentes: a) fundamento normativo, b) análisis del estado actual, c) objetivos prioritarios, d) estrategias prioritarias y acciones puntuales y e) metas para el bienestar y parámetros.

El PSE armoniza sus objetivos prioritarios con el PND y los articula de manera sistemática con las acciones puntuales, además de señalar las metas para dar seguimiento a las acciones que propone la actual administración de gobierno, aunque no para todos los objetivos prioritarios.

El PSE 2020-2024 presenta ciertas similitudes y también, diferencias, con los programas que impulsaron las pasadas administraciones de gobierno. Se recuperan prioridades de política educativa como cobertura, trayectorias, rezago escolar calidad educativa, logros de aprendizaje, revalorización docente, equidad, inclusión, interculturalidad, ciencia y tecnología, educación centrada en el alumno, entre otros. Y se diferencia en la forma de abordarlo y en el énfasis que le otorga a cierto sector. Por ejemplo, parte de que México – de acuerdo a Transparencia Mexicana y Transparencia Internacional – se ubica entre los países más corruptos entre los miembros de la OCDE y del G-20-, por lo que señala que es el lastre histórico que no permite el desarrollo del país y afecta la vida nacional. Dicho problema, en el sector educativo, se expresa a través de venta de plazas, discrecionalidad en el otorgamiento de becas, irregularidades en el gasto educativo, por lo que señala que se requiere una orientación integral basada en valores como la honestidad, la ética, la libertad y la confianza, además de priorizar a los históricamente desfavorecidos.

El PSE tendría que funcionar como una brújula en el ámbito educativo, que orientara de manera adecuada al sector. Sin embargo, en muchas ocasiones los objetivos y las prioridades se plasman en los manuscritos de forma muy ambiciosa y no siempre son correspondidos de la misma manera en la implementación, ya que los procesos rebasan a los contenidos de las políticas educativas o el contenido está muy alejado de la práctica educativa (Scarstacini, Spiller y Stein, 2010; Rivas, 2015).

En este sentido es importante reflexionar qué es lo que impulsa la presente administración y cuáles pueden ser los principales desafíos que pueden aparecer en el proceso de implementación y que limiten el alcance de los objetivos del PSE. El alcance de este escrito no permitiría en este espacio abordar el análisis puntual de los seis objetivos prioritarios ni de todas las acciones que impulsa la actual administración federal a partir de estos -o que se pueden vincular a estos-  por ello, a continuación sólo se recuperarán dos de los objetivos prioritarios (ver cuadro siguiente), y, a partir de ello, comento algunas acciones que se han tomado, en vinculación con lo señalado en dichos objetivos, y que dan elementos para sostener que existen contradicciones entre lo que se propone y lo que se está haciendo.

Los seis objetivos prioritarios del Programa Sectorial de Educación 2020-2024

ObjetivoDescripción
1. Educación para todas y todos, sin dejar a nadie atrás.Garantizar el derecho de la población en México a una educación equitativa, inclusiva, intercultural e integral, que tenga como eje principal el interés superior de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
2. Educación de excelencia para aprendizajes significativos.Garantizar el derecho de la población en México a una educación de excelencia, pertinente y relevante en los diferentes tipos, niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional.
3. Maestras y maestros como agentes de la transformación educativa.Revalorizar a las maestras y los maestros como agentes fundamentales del proceso educativo, con pleno respeto a sus derechos, a partir de su desarrollo profesional, mejora continua y vocación de servicio.
4. Entornos educativos dignos y sana convivencia.Generar entornos favorables para el proceso de enseñanza-aprendizaje en los diferentes tipos, niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional.
5. Deporte para todas y todos.Garantizar el derecho a la cultura física y a la práctica del deporte de la población en México con énfasis en la integración de las comunidades escolares, la inclusión social y la promoción de estilos de vida saludables.
6. Rectoría del Estado en la educación y consenso social.Fortalecer la rectoría del Estado y la participación de todos los sectores y grupos de la sociedad para concretar la transformación del Sistema Educativo Nacional, centrada en el aprendizaje de las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

Con relación al objetivo 2, que habla sobre una educación de excelencia con aprendizajes significativos, es importante señalar que el PSE no plantea metas intermedias ni finales. Además, utiliza como indicadores base los resultados de las pruebas PISA 2015, pese a que los datos de PISA 2018 ya están disponibles desde diciembre de 2019. Si bien es un acierto que el PSE plantee garantizar la educación de excelencia para todos y en especial de aquellos y aquellas históricamente desfavorecidos, ello se diluye, cuando vemos que algunos programas han tenido recortes presupuestales importantes, a pesar de que la evidencia advierte efectos positivos de dichos programas en los logros de aprendizaje de los más desfavorecidos.

Este es el caso del Programa de Escuelas de Tiempo Completo (PETC). Diversos estudios han dado cuenta del impacto positivo del PETC, como, por ejemplo, que éste reduce la proporción de los estudiantes en el nivel más bajo de desempeño de las pruebas estandarizadas y la proporción de estudiantes en rezago escolar grave (Silveyra, Yañez y Bedoya, 2018; Cabrera- Hernández 2018). Dichos estudios señalan que si bien no hay evidencia empírica concluyente para saber con precisión de qué manera influyeron los factores que se asocian con PETC, éste posibilita relacionar el tiempo, alimentación, materiales, gestión escolar, prácticas de enseñanza, climas armónicos y seguros con la mejora de aprendizaje y la reducción del rezago escolar.

Pese a ello, para el 2020 se destinaron únicamente 5,100 millones de pesos al programa, lo que se traduce en una disminución de prácticamente 50%, respecto a los 10,189 millones que se tenían contemplados para este ejercicio fiscal anterior. De hecho, los recursos recortados al PETC fueron dirigidos a otros programas prioritarios, como el otorgamiento de becas a nivel medio superior, sobre los cuales no hay evidencia contundente sobre su impacto en el proceso educativo.

Con respecto al objetivo 3, que tiene que ver con la revalorización docente, hay un recorte presupuestario considerable. Por ejemplo, el Programa para el Desarrollo Profesional Docente recibió 246 millones de pesos para 2019, y en 2018 se le había asignado un monto de 656 millones de pesos, lo que significa un recorte de 409 millones de pesos para 2019. Para la formación docente continua, por su parte, el presupuesto para 2020 fue de 200 millones de pesos, en contraste con el de 2019, que fue de 459 millones de pesos: lo que equivale a 159 pesos por maestro. Si regresamos en el tiempo, a 2016, por ejemplo, el recorte es aún más alarmante:  el monto era entonces de 1,722 pesos por docente.

Aunado al presupuesto, que no es tema menor, también se debe señalar que hasta el momento, los docentes no cuentan, en términos claros, con ciertos elementos importantes para su formación y práctica docente, como, por ejemplo: planes y programas de estudios pertinentes al enfoque de la Nueva Escuela Mexicana; capacitación sobre métodos pedagógicos innovadores, inclusive y pertinentes para los diferentes contextos; regulación en los mecanismos de ingresos a las instituciones de formación docente, así como una política de ingreso, promoción y reconocimiento de los docentes con base al mérito, entre otros.

En este sentido, parece que solo hay una intención y simulación de la revalorización docente, pues se trabaja, según, bajo el enfoque de un nuevo modelo sin modelo, se utilizan las TIC sin sentido pedagógico, se negocia un salario entre el SNTE y el gobierno que no dignifica la labor docente, los mecanismos de ingreso a la docencia siguen operando bajo la opacidad, el clientelismo y la discrecionalidad. Sin duda, la revalorización docente no sólo requiere de buena voluntad, necesita un encauzamiento regulado en las acciones que se impulsan en el sistema educativo.

Así que, aunque el PSE marca varios objetivos valiosos, que nadie puede negar, lo cierto es que lo enunciado no parece coincidir con la realidad. La política de la austeridad de la presente administración, no sólo lo es en cuanto a recursos económicos, también lo es, y apunto incluso que es mezquina, ante la evidencia, la continuidad, la cooperación. La política es también centralista. Necesitamos más inversión en educación, pero también acciones encaminadas a mejorar la gestión entre niveles de gobierno, delimitar las intervenciones de los sindicatos y enfatizar lo pedagógico.

Correo electrónico: ruben_compan@yahoo.com.mx
Twitter @ruben_compan

Referencias bibliográficas

Cabrera-Hernández, F. (2018). Efectos del Programa Escuelas de Tiempo Completo en la reducción de brechas educativas: un avance hacia la equidad, en Martínez, A. y Navarro, A. (Eds.). La Reforma Educativa a revisión: en apuntes y reflexiones para la elaboración de una agenda educativa 2018-2024. México: Senado de la República, Instituto Belisario Domínguez.

Diario Oficial de la Federación (DOF) (2019). Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024.

Diario Oficial de la Federación (DOF) (2020). Programa Sectorial de Educación 2020-2024.

Rivas, A. (2015). América Latina después de PISA: Lecciones aprendidas de laeducación en siete países (2000-2015). Buenos Aires: CIPPEC-Natura-Instituto Natura.

Scarstacini, C., Spiller, P. y Stein, E. (2010). El juego político en América Latina ¿Cómo se deciden las políticas educativas? Colombia: BID.

Sylveyra, M., Yañez, M. y Bedoya, J. (2018). ¿Qué impacto tiene el programa de Escuelas de Tiempo Completo en los estudiantes de educación básica? Washington: Banco Mundial.