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Nota informativa N°4

El miércoles 29 de julio se realizó el seminario virtual “Programa Sectorial de Educación: ¿a la altura de los desafíos educativos?” convocado por México Evalúa, la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad (IEEC) de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey y el Faro Educativo del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana. El seminario se propuso discurrir en torno a la pregunta general: “¿Es el Programa Sectorial de Educación lo que se necesita para conducir la política educativa ante un escenario tan adverso?”

Comienza la conversación

En el marco de la actual pandemia por COVID-19, el cercano inicio del ciclo escolar 2020-2021 y la publicación en el Diario Oficial de la Federación, el pasado 6 de julio, del Programa Sectorial de Educación 2020-2024 (PSE), el 29 de julio se llevó a cabo el seminario virtual “Programa Sectorial de Educación: ¿a la altura de los desafíos educativos?”. Arcelia Martínez Bordón (académica del INIDE-UIA y coordinadora del Faro Educativo) fungió como moderadora, y participaron como panelistas Sylvia Schmelkes (vicerrectora académica de la IBERO), Marco Fernández (coordinador del programa de educación de México Evalúa y de la IEEC del Tec de Monterrey), Pedro Flores Crespo (académico de la Universidad Autónoma de Querétaro –UAQ–) y Carlos Iván Moreno (coordinador general académico y de innovación de la Universidad de Guadalajara –UdG–).

Este seminario da inicio a una serie de ejercicios ciudadanos co-organizados por el Faro Educativo para analizar este instrumento de planeación de la política educativa. La discusión del Seminario se organizó a partir de tres preguntas eje, mismas en las que se estructura esta Nota informativa, y a las que se suma una última sección de comentarios y preguntas del público y las correspondientes participaciones de cierre de los panelistas.

Pregunta 1: ¿A qué problemáticas educativas intenta dar respuesta el Programa Sectorial de Educación 2020-2024? ¿Cuál es el diagnóstico que se hace sobre el sistema educativo nacional?  

Pedro Flores Crespo inició su participación diciendo que los problemas educativos seleccionados como prioridades en los programas sectoriales de las diferentes administraciones van cambiando, en cualidad, profundidad y enfoque, y resaltó como un acierto del actual programa el reconocer el papel del sistema educativo mexicano en la reproducción de la desigualdad social. Sin embargo, dijo, “reconocer un problema de modo explícito, no quiere decir que haya un buen diagnóstico, ni mucho menos que se pongan en práctica acciones efectivas”. Habló, por ejemplo, de problemas en el diseño de uno de los programas emblemáticos de la actual administración y que, sostuvo, son problemas que atraviesan el PSE 2020-2024: el proyecto de las 100 Universidades para el Bienestar Benito Juárez García (UBBJ), cuya evaluación realizada por el CONEVAL arrojó que no quedaron claras las causas del problema abordado con esta medida, ni la evidencia científica para sustentarlo, además de existir inconsistencias en la definición de la población objetivo.   

El académico de la UAQ dijo que, a partir de un análisis histórico de los programas sectoriales de educación, puede observarse la existencia de “Acuerdos, compromisos, alianzas y pactos” antes y después de la publicación de estos documentos, mismos que llevan a considerar que lo finalmente plasmado en ellos –por ley, a partir de foros y consultas públicas–, no necesariamente representa el proyecto a partir del cual se van a tomar las decisiones de política educativa. La anterior preocupación se acentúa debido a la publicación tardía del actual PSE –conforme a la norma, con 6 meses de retraso– y la puesta en marcha de acciones antes de su publicación. Así, sugirió: “pensar en encuentros en donde se identifiquen los factores reales, simbólicos, legales, subjetivos, para comprender mejor qué ocurre con la política educativa y, sobre todo, buscar la manera de elevar su efectividad, en favor de las personas que enfrentan mayores desventajas”. 

En el mismo sentido, Sylvia Schmelkes comenzó con una congratulación por la publicación del programa sectorial, en tanto “sale con un retraso de seis meses, porque sí nos hacía falta un norte, teníamos que saber hacia dónde nos dirigíamos, qué cambia para enfrentar la problemática educativa nacional e, inclusive, cómo se visualiza y cómo se diagnostica esta misma problemática”. Concordó con el PSE en considerar la equidad como eje rector de los esfuerzos de política educativa, pero dijo que no necesariamente es un acierto la forma en la que se elabora el problema a atender, pues la desigualdad es un problema de carácter estructural y para tratarlo se necesita pensar en medidas que redistribuyan los recursos, lo cual no es abordado por el PSE.

También dijo encontrarse de acuerdo con una serie de propuestas que ponen el foco en aspectos poco tratados en administraciones pasadas –como la salud, la música, el desarrollo socioemocional, la interculturalidad, la vinculación con el sector productivo, etcétera–, pero, señaló, se trata de un listado que “no tienen una articulación que les dé un sentido”. Schmelkes citó la definición de la “Nueva Escuela Mexicana” localizada en el glosario del PSE, esperando encontrar un hilo que articulara el proyecto, y dijo: “a mí no me pareció suficiente como para apuntalar un nuevo paradigma educativo”.

Carlos Iván Moreno también resaltó tres aciertos y tres deficiencias del PSE 2020-2024. Entre los primeros habló de los énfasis que hace el PSE en: 1) La claridad en las formas de corrupción existentes en el sistema educativo; 2) El fomento al deporte y a la salud; y 3) La escuela como un entorno seguro. Mientras que entre sus desaciertos ubicó: 1) La falta de claridad de un modelo educativo del país para los próximos años, es decir, la articulación de los elementos plasmados; 2) La insuficiente atención a las habilidades digitales; 3) “No hay un sentido de urgencia, es más un plan en lo narrativo que añora los viejos tiempos [y] dice que se van a solucionar todos los problemas hacia el 2040, pero no hay un sentido de urgencia”.

Además, planteó dos preguntas que, considera, son vitales en la discusión de este instrumento de planeación: “¿Este plan es vigente a escasas tres semanas de haberse publicado o sya fue absolutamente rebasado por la realidad?”, y ¿este documento es el verdadero plan, o es un mero formalismo?”

Por su parte, Marco Fernández, dijo que preocupan los datos utilizados en el diagnóstico para la planeación del PSE, especialmente su falta de actualidad, e hizo énfasis en dos ámbitos relacionados con las otras dos preguntas eje: la ausencia de consideración de los efectos de la pandemia en la planeación, y la aparente incongruencia entre los problemas y objetivos que se mencionan como prioridades y el presupuesto que, finalmente, se les destina.

Pregunta 2: De cara a los retos que ha traído la pandemia del Covid-19. ¿Es un programa realista? ¿Sus objetivos son alcanzables?

Respecto a la relación entre la actual contingencia y el Programa Sectorial de Educación 2020-2024, Sylvia Schmelkes dijo:

No deja de sorprender que el programa sectorial se emite en medio de la pandemia, a pesar de lo cual no hay una sola palabra en todo el texto que haga mención a la misma, ni siquiera en el epílogo, donde uno esperaría que, quizás, pudiera ahí estar mencionada; pero los estragos educativos que está dejando y seguirá provocando la pandemia son enormes, su efecto en la planeación educativa tendría que ser evidente.

Enseguida, la vicerrectora académica de la IBERO resaltó 5 ámbitos de lo educativo en los que la pandemia ha tenido y tendrá sus principales estragos, por lo que necesitan ser contemplados en un documento de planeación como el analizado. En primer lugar, se encuentra lo referente al mismo eje narrativo del PSE: la equidad, pues:

La pandemia, que obligó a una educación a distancia, lo que hace es exacerbar esta desigualdad […] la atención educativa durante la pandemia resulta, entonces, una capa más de desigualdad que se sobrepone a todas las desigualdades pre-existentes.

Por ende, dijo, las estrategias deben centrarse en los que vivieron más desventajas –previas a la contingencia– para continuar su proceso educativo durante el confinamiento, y quienes son el centro narrativo del PSE. En segundo lugar, Schmelkes mencionó que, derivado de la pandemia, habrá déficits en aquellos conocimientos que requieren de guía sistemática y se construyen mejor a partir de la mediación social, mismos que se constituyen en habilidades fundacionales para seguir aprendiendo. En tercer lugar, habló del agravamiento de las condiciones para el óptimo aprendizaje entre las y los alumnos, como parte de los estragos –especialmente de tipo económico– de la pandemia. Como cuarto punto recalcó el aumento en la deserción escolar, debido a la precariedad y el incremento del número de estudiantes que ahora deben aportar al ingreso familiar. En quinto lugar, habló de los problemas socioemocionales que emanan de vivir una crisis sanitaria que ha representado enfermedad y muerte, y de la incertidumbre de futuro, especialmente entre los jóvenes, quienes se encuentran en la definición de su propio proyecto de vida. En suma, dijo, “la pandemia tiene que influir en la planeación educativa, no solamente en la inmediata, sino también la mediata, del país”. 

Carlos Iván Moreno concordó en que la contingencia sanitaria no se menciona en el PSE y que este documento se elaboró o se pensó para una situación anterior a la actual, aunque se preguntó si ello era necesario, en tanto este documento busca una planeación a largo plazo. Mientras que Marco Fernández, en el mismo sentido que Schmelkes, dijo que el PSE, necesariamente, debió contemplar las problemáticas educativas exacerbadas por la pandemia, especialmente en la desigualdad en acceso, la crisis de aprendizajes y la desconexión del mercado laboral; por lo que, señaló, se esperaría que el PSE incorporara mayor flexibilidad –sobre todo para la nivelación de aprendizajes efectivos–, y políticas, tanto de acompañamiento, como de actualización de los docentes, en particular para “poder abrazar a la tecnología como parte de su labor pedagógica de aquí en adelante.” Señaló que la solicitud de tales medidas en el programa sectorial no resulta fuera de lugar si se toma en consideración que el documento se presentó con retraso y, por tanto, hubo disponibilidad de tiempo para considerar los efectos, a diferentes plazos, de la pandemia.

Pregunta 3: ¿Cuáles son las políticas educativas que pueden impulsarse para avanzar lo planteado por este programa sectorial?

Sylvia Schmelkes resaltó que el logro de todos los objetivos prioritarios del PSE, especialmente los referentes a la garantía de una educación incluyente, equitativa y de excelencia, requieren atender las repercusiones de la contingencia sanitaria en los procesos educativos. Particularmente señaló que la pandemia exacerba la necesidad de programas multisectoriales, por ejemplo, con el incremento de la pobreza que, a su vez, genera hambre y vulnerabilidad a enfermedades, y dificulta el acceso a condiciones óptimas para el aprendizaje; así, dijo que la formulación de políticas multifactoriales “sí constituye un cambio de paradigma”.  

También mencionó como pendiente el esclarecimiento de las formas para hacer operativos los seis objetivos prioritarios, cinco de los cuales calificó como “muy buenos, aunque no novedosos”, mientras el referente al deporte sí podría catalogarse como “innovador” en relación con los programas de las administraciones pasadas. Señaló también que podrían incluirse la centralidad del objetivo relacionado a la equidad y algunos elementos que lo componen, como la interculturalidad y el aprendizaje de las lenguas indígenas, todo lo cual requiere de mayor claridad operativa.

Por otro lado, dos de los ponentes se enfocaron en el ámbito presupuestal de la operación del programa sectorial. En primer lugar, Carlos Iván Moreno mencionó que se necesita una mayor inversión en educación que permita el logro de las metas establecidas, en tanto, como mostró a partir de gráficas, el porcentaje del PIB destinado a educación ha disminuido 0.6% desde 2016 (actualmente en 3%), así como la función educación ha perdido 1.5% del peso total del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) desde 2016 (constituye 12.9% del PEF 2020). El coordinador general académico y de innovación de la UdG mencionó que entre los factores que impactan en la insuficiencia de inversión en los diferentes ámbitos educativos, se encuentra la baja recaudación fiscal en México (16.6%), en comparación con otros países cuya recaudación es mayor (el promedio de la OCDE es de 34%), y también lo es el porcentaje del PIB destinado a, por ejemplo, el área de investigación, desarrollo e innovación (2.5% como promedio de la OCDE, mientras 0.5% en el caso de México). Cálculos en los que tendrán que factorizarse, todavía, los efectos de la pandemia, pues, sin duda, ésta ha impactado –y lo seguirá haciendo– en la inversión educativa.

En este escenario, dijo que, aunque considera loable el esfuerzo por establecer la obligatoriedad y gratuidad de la educación superior, el proyecto de creación de 100 universidades no corresponde a la evidencia sobre las instituciones públicas que representaron los mayores incrementos de la matrícula durante el sexenio pasado: las universidades públicas estatales, las universidades politécnicas y los institutos tecnológicos. Moreno hizo hincapié en que, para cumplir con la meta de cobertura de 50% en educación superior de esta administración, se requiere del incremento de 1.2 millones de estudiantes, mientras que las 100 UBBJ lograrán un aporte en la matrícula de, únicamente, 60 mil estudiantes. En este sentido, dijo:

Francamente no veo realista que con las políticas que se están implementando podamos llegar, siquiera, a la mitad de esa meta; hubiera sido más fácil, más sensato, más eficiente, apostarles a las universidades públicas, a los institutos, que ya demostraron esto, además con estándares de calidad.

Posteriormente, Marco Fernández dijo que, aunque los principales objetivos del programa sectorial son atinados (i.e. equidad de oportunidades, promoción de excelencia en la educación y docentes como agentes de transformación), en el documento no se presentan suficientes instrumentos y métricas para operarlo. Así como tampoco se sostienen en el manejo del presupuesto realizado a la fecha, ya que, señaló, éste contradice la evidencia: por un lado, se ha destinado 22% del presupuesto a becas económicas que han demostrado no ser suficientes para aumentar la cobertura, la equidad y la permanencia de estudiantes en el sistema educativo; y, por el otro lado, se ha destinado sólo 1% del presupuesto al desarrollo docente y disminuido la inversión en la capacitación de maestras y maestros en 76% desde el inicio del gobierno al día de hoy –pese a que ello se ha establecido narrativamente como prioridad en el PSE y se sabe que presenta alta efectividad para el logro de sus objetivos. Además de que, señaló, han disminuido drásticamente los recursos destinados a programas que han mostrado su eficiencia, al grado de que ciertas intervenciones, como el Programa Escuelas de Tiempo Completo, ya había ejercido 95.6% de su presupuesto anual total para mayo de este año. Por tanto, dijo, se necesita “ir a ver los datos para empezar a calibrar las políticas públicas”.

Participaciones del público y comentarios de cierre

En la última sección del evento, Arcelia Martínez Bordón, Coordinadora del Faro Educativo y académica del INIDE-UIA, en su rol de moderadora, dio lectura a los siguientes comentarios y preguntas que se recibieron del público, y a partir de las cuales los panelistas realizaron una última participación. Respecto a los ámbitos más generales, miembros del público comentaron que parecería que tendríamos que tener una actualización de este recién salido programa de educación para que sí incluyera todo el tema del COVID-19, e hicieron tres preguntas: 1) ¿Qué debe agregarse a este programa sectorial?; y 2) ¿Cuáles son las causas de esta falta de equidad educativa?; y 3) Supimos ayer que va a haber un anuncio el próximo 3 de agosto sobre la propuesta de regreso a clases, ¿qué implicaciones tiene esto, especialmente para la educación privada?

En relación al seguimiento de las políticas educativas y de los resultados del sistema educativo, integrantes del público plantearon dos preguntas:  1) El programa sectorial incluye un diagnóstico a partir de PISA 2015, no hay datos de PLANEA, en ese sentido, ¿qué papel juega MEJOREDU en esta evaluación de aprendizajes y en la evaluación del programa sectorial? ¿Debería MEJOREDU hacer la evaluación del PSE?; y, 2) No existe una evaluación formal de las políticas educativas, antes la hacía el INEE, ¿quién tendría que estar haciendo esto?

También se enunciaron preguntas relacionadas con las acciones posibles para impulsar la formación de las y los docentes: 1) ¿Qué políticas públicas necesitamos para mejorar la calidad de la formación inicial de los docentes en las Normales?; 2) ¿Tendríamos que transformar antes a los docentes, para que, después, fueran transformadores del sistema?; y 3) ¿Qué papel juega la investigación educativa para la formación de las competencias docentes?

A ello se sumaron preguntas sobre los principales retos en las trayectorias educativas agravados por la pandemia: 1) ¿Qué se puede hacer para resarcir el gran rezago educativo y la deserción escolar que se va a acentuar en este ciclo escolar que acaba de terminar y seguramente en el que viene?; y, 2) ¿Hay alguna propuesta para no perder la matrícula en preescolar?

Ante las inquietudes del público asistente, Pedro Flores Crespo, lanzó una hipótesis para explicar la reproducción de las desigualdades en el sistema educativo, relacionada con las acciones formuladas por las autoridades en turno: “existen los programas, a mi juicio, más en la mente de los gobernantes que en [las necesidades de] la vida concreta de las personas y esto, creo que, puede estar explicando esa falta de equidades.” El académico de la UAQ también mencionó la ausencia de la investigación educativa en el PSE 2020-2024, misma cuestión que Sylvia Schmelkes recuperó y dijo que, aunque en la parte narrativa del programa sectorial puede “leerse entre líneas” la influencia del conocimiento derivado de la investigación educativa que se ha acumulado a lo largo de los años:

Lo que sí no se ve es una presencia sistemática, y un aprovechamiento sistemático de una investigación que tiene la capacidad, primero, de explicar la realidad, […] nos da las bases para innovar, […] evalúa lo que está sucediendo a nivel de los resultados de la política educativa, […] y, por último, genera las evidencias necesarias para estar en un proceso de revisión continua de nuestras políticas y de sus resultados; entonces, me parece que sí tendría que haber una articulación, que sería muy inteligente, en un programa sectorial, articularse estrictamente con la investigación educativa acumulada y fomentar investigación educativa que responda a las necesidades del programa.    

La vicerrectora de la IBERO también habló de dos tipos de causas que explican las inequidades educativas: por un lado, la estructural que se relaciona con los criterios de distribución económica; y, por el otro lado, la poblacional, que consiste en la falta de relevancia del aprendizaje para las poblaciones y de reconocimiento a lo que éstas pueden aportar al aprendizaje de las y los demás. Cerró diciendo que es necesario atender ambas vertientes.

Por su parte, Carlos Iván Moreno señaló que en el PSE faltó la articulación entre niveles educativos, lo que podría resultar especialmente útil si las universidades aportaran mecanismos de apoyo para la crisis a la educación básica, en tanto, dijo, aquéllas se encuentran en mejores condiciones para realizar aportes técnicos. También resaltó la oportunidad de la pandemia para concretar un verdadero y sólido Acuerdo nacional por la educación. Por último, hizo una observación general del contenido del PSE 2020-2024:

Este plan, de manera transversal, refleja esas tensiones que hay en el propio gabinete: por una parte, es un plan, me parece, tecnocrático –lo digo en el sentido neutro de la palabra– […], pero también tiene algunos elementos mucho más ideológicos o ideologizados, entonces, la pregunta y la reflexión que me hago es: ¿cuál es el verdadero plan?

Para concluir, Marco Fernández reconoció la apertura de algunas autoridades a dialogar personalmente sobre las decisiones de política educativa y las invitó a formar parte de eventos públicos en los que se sostengan este tipo de discusiones, y cerró con un llamado a todos los actores del sistema educativo:

Mientras no nos hablemos las netas y mientras no hagamos alianzas más amplias para que el tema educativo sí sea prioritario, máxime el reto presupuestal que se viene por los años muy magros que están por venir para México, la verdad es que las consecuencias de nuestra inacción y de nuestro silencio, colegas, las van a sufrir nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros sobrinos.

Si quieres profundizar en lo dicho, aquí puedes consultar la grabación del seminario “Programa Sectorial de Educación: ¿a la altura de los desafíos educativos?”: https://www.youtube.com/watch?v=Fr1geX2vN2M  

También te dejamos la liga al Programa Sectorial de Educación 2020-2024 publicado en el Diario Oficial de la Federación. No dejes de leerlo y unirte a la conversación: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5596202&fecha=06/07/2020

Desde el Faro Educativo nos preguntamos:

¿Qué instrumentos de política educativa podría construir la autoridad educativa –en este caso federal– para reconocer y atender de forma articulada las repercusiones de la pandemia en lo educativo, no consideradas en el programa sectorial publicado?

¿Cómo reciben este documento las autoridades, particularmente después de la experiencia –no en todos los casos exitosa– de educación a distancia?

¿Qué diferencia marcará la publicación del programa sectorial en la forma en la que se han tomado las decisiones y emprendido las acciones en materia educativa durante este año y medio de gobierno?

Te invitamos a formar parte de los mesas de análisis que realizaremos las próximas semanas en la IBERO, a partir del martes 4 de agosto (y después los martes 11 y 18 de agosto) para dialogar en torno al contenido e implicaciones de las pautas marcadas por el Programa Sectorial de Educación 2020-2024.

¡Acompáñanos a observar (y a discutir) las políticas educativas!

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