Amplificando Voces

La importancia de las TIC para la educación superior en tiempos de la pandemia por COVID-19

Este capítulo ofrece una radiografía de las condiciones de infraestructura tecnológica y la cultura escolar en los planteles de educación primaria en el estadode Colima, justo antes de la pandemia del COVID-19. Los datos se acompañan de una serie de cuestionamientos cuya aspiración no es ofrecer respuestas, sino invitar al lector a reflexionar qué tan preparadas y preparados estaban docentes y estudiantes para continuar con sus actividades a través de una educación mediada fuertemente por las tecnologías.

Comienza la conversación

¿Estábamos listos para la enseñanza en línea en educación superior? Tal vez no del todo. Todavía falta un largo tramo por recorrer: el fortalecimiento tecnológico de las instituciones y la democratización del acceso a la red de redes. El siguiente texto describe cómo el respaldo de una institución, la preparación profesional docente y la capacidad de adaptación de los alumnos son ingredientes necesarios para superar las dificultades generadas por la pandemia. Permite plantear posibles alternativas de aprendizaje a distancia para enfrentar situaciones similares en un futuro.

Pedro Guerrero Fuentes
Las Tecnologías de la Información y Comunicación en el ámbito educativo

Hace una década podías pasear por un centro comercial o un parque y ver cómo las personas interactuaban entre ellas, conversaban, realizaban alguna actividad física o simplemente admiraban lo que había a su alrededor; hoy caminas por estos espacios sociales y puedes observar a la mayoría de las personas con un teléfono inteligente en mano, conversando vía WhatsApp, revisando su página de Facebook, leyendo algún artículo en periódicos digitales, escuchando música en Spotify o aprendiendo alguna habilidad a través de los tutoriales de YouTube.

El uso de la tecnología ha permeado todas las actividades humanas. A partir de la aparición del Internet en los años ochenta, su crecimiento exponencial y los avances en la conectividad, generaron una dinámica de transformaciones constantes en todas las áreas: ciencia, comunicación, relaciones sociales, entretenimiento y, por supuesto, en educación.

En nuestro país, de acuerdo con el 14º Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet 2018, realizado por la Asociación de Internet MX, “la tasa de crecimiento promedio anual del número de usuarios de internet durante su gestión fue de 11.5%, pasando de 51.2 millones de usuarios en 2013 a 79.1 millones de usuarios en 2017” (Martínez, 2018, párr. 1).

En un país con un poco más de 125 millones de habitantes, la cantidad de usuarios de Internet refleja una penetración muy alta: al menos 7 de cada 10 mexicanos hacen uso de la gran red en sus actividades diarias, tanto laborales como de esparcimiento. Frente a este contexto, el ámbito educativo no queda al margen del impacto de la era digital, como lo demuestra que, “según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), de los mexicanos que asisten actualmente a la escuela, 56% utiliza Internet y 69% usa o ha empleado una computadora en el último año” (Podolsky, 2016, p. 1). El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha generado y seguirá promoviendo cambios en el ámbito educativo, ya que puede convertirse en una herramienta muy potente que docentes y directivos pueden usar para mejorar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes al enriquecer los ambientes de enseñanza. Son varias las vertientes en las que las TIC ayudan a potenciar el trabajo en la escuela, entre ellas: la administración de la información, la comunicación de los actores educativos, las formas de enseñar y evaluar, entre otras.

La manera en que se procesa la información de corte administrativo y académico ha dado un giro al incorporar las TIC. En definitiva, los procesos son más ágiles, el tratamiento de este tipo de información se automatiza, lo que permite interpretarla y usarla de forma eficiente. El uso de herramientas de gestión de información permite “utilizar una plataforma integral y centralizada que le proporcione toda la información académica, administrativa y de control escolar, lo que permitiría disminuir su carga administrativa para enfocarse en mejorar los contenidos académicos y la metodología de enseñanza” (Podolsky, 2016, p. 3).

La comunicación en el ámbito educativo es muy importante; el intercambio de información entre directivos, docentes, alumnos y padres de familia es un factor fundamental para el buen funcionamiento de la escuela. El uso del Internet con las redes sociales y otras aplicaciones de comunicación, brindan la posibilidad de mantener informados a los padres respecto al desempeño de sus hijos, permite la colaboración entre los maestros para trabajar de manera articulada, al intercambiar puntos de vista, observaciones sobre los estudiantes y formas alternativas de presentar la clase.

La irrupción del COVID-19 en las instituciones educativas

En marzo del 2020, nuestro país tomó la decisión establecer el aislamiento social como una de las formas de mitigar los efectos de la pandemia, lo que obligó al sector educativo a cerrar las escuelas. Ha sido una situación extraordinaria, con un precedente en abril de 2009 por el virus de la influenza AH1N1, pero con cierre de planteles por un periodo de cuatro semanas. La contingencia sanitaria orilló a repensar la enseñanza, a cambiar a una modalidad a distancia que exigió a toda la comunidad educativa el desarrollo de nuevas habilidades, en especial el uso de las TIC como principal puente de interacción entre alumnos y profesores.

En la educación superior, concretamente en la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 061, el cambio en la forma de enseñanza presencial a la modalidad en línea fue relativamente más sencillo. Considero que esto se dio por tres factores clave:

  • Los conocimientos y habilidades de los estudiantes para el manejo de las herramientas tecnológicas. Los jóvenes de hoy tienen bastante interacción con los dispositivos electrónicos, en especial, con las aplicaciones de redes sociales de los teléfonos celulares, lo cual favorece la inclusión de algunas herramientas digitales en la enseñanza y el aprendizaje.
  • El acceso de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 061 a las aplicaciones de productividad de G Suite, como parte de los servicios institucionales de profesores y alumnos. Nuestra institución cuenta con el servicio de G Suite de Google desde hace 4 años, que se ha integrado en las clases.
  • La experiencia de los catedráticos en el manejo de herramientas digitales como recursos constantes en el desarrollo de las sesiones con los estudiantes. Desde hace algunos años la Universidad Pedagógica ha invertido en el mejoramiento de los servicios informáticos y el acceso wifi en todos los espacios. Estas condiciones han permitido la integración de las TIC en el trabajo cotidiano.

Los factores anteriores representaron un cimiento para enfrentar las nuevas exigencias de la enseñanza a distancia. En lo personal, partí de lo conocido por estudiantes y por mí, en específico con el uso de aplicaciones como Classroom y Meet. El proceso de planeación consistió en la adopción de un diseño instruccional flexible, que consideró el uso de recursos disponibles en Internet, como videos, audios y textos; la redacción clara y precisa de aquello que realizarían los alumnos para alcanzar los aprendizajes propuestos, estableciendo tiempos, fechas y procedimientos. En este aspecto, Classroom facilitó el proceso al brindar herramientas para diseñar actividades, agregar descripciones y establecer formas y fechas de entrega.

Las nuevas condiciones implicaron también una adaptación de la evaluación, la cual tuvo que ser mucho más específica y personalizada, brindando observaciones por escrito que permitieran generar reflexión en los estudiantes para que movilizaran los conocimientos previos y construyeran otros más complejos.

La enseñanza en línea o no presencial implicó brindar un acompañamiento puntual a los estudiantes, diversificar los canales de comunicación para que el grupo de alumnos no tuvieran la sensación de soledad, aspecto común en este tipo de modalidad que, en un periodo prolongado, puede convertirse en un factor más que genera abandono escolar.

Para atender lo anterior, las herramientas de videoconferencia ofrecidas por Meet fueron apoyo valioso. Gracias a esta aplicación, diseñé espacios de interacción cara a cara, es decir, sesiones de asesoría con un grupo reducido de estudiantes (tres a cuatro) o de manera individual, en la que podíamos conversar sobre las dudas acerca de los temas vistos, brindar retroalimentación verbal a partir de los avances y dificultades de las producciones entregadas.

Además, el uso de este recurso representó una oportunidad para compartir sentimientos, temores o preocupaciones y, a partir de ello, transmitir mensajes de motivación que alentaran a seguir adelante, aspectos que como seres humanos nos caracteriza y son importantes en el aprendizaje del individuo.

La experiencia de trabajo en casa también trajo beneficios para los estudiantes, en especial, el desarrollo de habilidades para la autorregulación del aprendizaje, es decir, la capacidad para organizar tiempos, gestionar recursos, mantener la motivación para atender esta actividad y buscar, de ser necesario, otros medios para aprender de forma autónoma.

Por otro lado, es curioso identificar que, a pesar de que en el nivel superior se trabaja con estudiantes mayores de edad, con al menos 13 años de escolaridad, muchos de ellos enfrentaron dificultades para avanzar sin el apoyo presencial del docente, porque precisamente estaban acostumbrados a ser guiados paso a paso, en una clase con tiempo delimitado. Tal situación puede deberse a que en nuestro sistema persiste un enfoque de enseñanza conductista que favorece más la memorización por encima de las habilidades para aprender a aprender.

Algunas reflexiones finales

La experiencia de trabajo no presencial, fuera de la cotidianeidad de la interacción con los estudiantes en el grupo, deja bastantes aprendizajes al sector educativo. Entre ellos, destaca la importancia de las relaciones sociales entre los sujetos involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje. También deja en claro la importancia del docente como agente que cumple con varias tareas y funciones, incluso más allá de la simple instrucción de una asignatura.

Por otro lado, establece de forma clara que incluir las TIC en las formas de enseñar y evaluar impacta positivamente en el aprendizaje, partiendo del hecho favorable de que los alumnos son “nativos digitales” (Prensky, 2001), ya que nacieron y crecieron en un ambiente repleto de aparatos conectados a Internet, en el auge de compañías como Google, Apple, Amazon y Facebook, por citar algunas. Al usar las TIC, con todo su potencial, se diversifican los medios para presentar la información aprovechando al máximo los cinco sentidos, promoviendo el desarrollo de habilidades que implican razonamiento, selección de información y construcción de opiniones; esto, sin duda, impacta directamente en la motivación por aprender. Los estudiantes pueden usar herramientas como tabletas, laptops o teléfonos inteligentes para tomar notas, consultar información en los principales buscadores o resolver ejercicio, entre otras acciones.

En la evaluación, las TIC permiten optimizar el tiempo, pues su uso facilita al docente, entre muchas ventajas, un registro más rápido y organizado a través de hojas de cálculo o herramientas para almacenar o acceder a datos, que agilizan la concentración de información para disponer de ella de manera oportuna. En esta misma línea, las TIC dan la posibilidad de analizar los desempeños de los alumnos para la toma de decisiones, al tener a la mano sus producciones en formato digital que pueden ser examinadas con mayor detenimiento usando indicadores diseñados a partir del propósito educativo; esta información ya sistematizada permite reconocer las áreas de oportunidad para hacer ajustes a la práctica docente.

Para los estudiantes, estos recursos facilitan una retroalimentación inmediata al realizar actividades en red, por ejemplo, al resolver cuestionarios en una plataforma en línea. Además, permiten realizar un feedback individualizado, en donde el profesor brinda sugerencias escritas alumno por alumno, las cuales pueden ser consultadas por ellos las veces que sea necesario, incluso, permite plantear otras dudas.

En el nivel medio superior y superior las tecnologías amplían las oportunidades de los estudiantes: las opciones en línea ofrecen gran flexibilidad para continuar estudiando sin importar el lugar donde se encuentren y sin la necesidad de estar en determinado horario en un aula de clase. Las ventajas descritas permiten a usuarios e instituciones optimizar recursos y diversificar su oferta de atención.

A manera de conclusión, como puede observarse, el impacto de las TIC en el ámbito educativo es profundo. Aplicarlas más allá de esta emergencia sanitaria por COVID-19 llevaría a mejorar en buena medida el servicio, desde la educación básica hasta la superior. El reto es doble: para los docentes y directivos implica prepararse de manera continua para usar las TIC de manera eficiente; para las instituciones públicas y privadas, exige una inversión fuerte que permita dotar a sus planteles de estos recursos, además de tener la suficiente apertura para probar prácticas nuevas al modificar y flexibilizar los programas de estudio y los modelos de enseñanza.

Bibliografía

Martínez, L. (2018). 7 Gráficos sobre los usuarios de Internet en México 2018. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/7-graficos-sobre-los-usuarios-de-internet-en-Mexico- en-2018-20180517-0077.html

Podolsky, R. (2016). La era digital y su impacto en el sector educativo. En revista Educación y Cultura. Recuperado de http://www. educacionyculturaaz.com/la-era-digital-y-su-impacto-en-el-sector- educativo/#sthash.EySFIzja.dpuf

Prensky, M. (2001). Nativos e inmigrantes digitales. Recuperado de https://www.marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20 E%20INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf

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