Blog del Faro

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Relevo en la SEP: momento para recuperar la agenda de pendientes anotada por Pablo Latapí

En este texto, Javier Tolentino García, Asesor en la Universidad Autónoma de Tabasco, reflexiona sobre las posibles rutas para la construcción de la agenda educativa de la nueva titular de la SEP, la maestra Delfina Gómez Álvarez, a partir de varios de los escritos y pendientes anotados por Pablo Latapí.

Comienza la conversación

Javier Tolentino García
Asesor en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco

Con la noticia de cambio del titular de la SEP y con la reciente celebración de la XI Catedra de Pablo Latapí Sarre: 2020, cuyo título partió de la pregunta ¿es posible recuperar la esperanza? (https://www.ceamope.org/catedra-pablo-latapi); y dado el perfil profesional de la Mtra. Delfina Gómez Álvarez –quien tomará el lugar de Esteban Moctezuma–, era inevitable pensar en Latapí, quien fue uno de los asesores constantes de los secretarios de educación durante 40 años, y dejó testimonio de ello en dos libros, principalmente: La SEP por dentro (2004) y Andante con brío. Memoria de mis interacciones con los secretarios de educación 1963-2006 (2008), publicados ambos por el Fondo de Cultura Económica. 

Seguramente, como lo consigna el currículum vitae de Gómez Álvarez, por sus estudios de maestría sobre planeación de la educación y en el área de la administración de instituciones educativas, los textos mencionados de Latapí no le son desconocidos, y pueden –o deberían– ser una fuente de consulta para la construcción de su agenda de trabajo al interior de la SEP. Sin duda, dichos textos aportan elementos para el conocimiento de las políticas educativas, con sus continuidades o discontinuidades, por lo cual, es posible identificar una agenda, por supuesto, circunscrita a los temas objeto de ocupación de Latapí. 

Para la definición de una agenda, cuando el sexenio lleva dos años, puede haber diferentes puntos de partida, entre ellos, los temas abordados y aún pendientes por diversos secretarios y que pueden ser extraídos del libro Andante con Brío, que se mencionan a continuación, como lecciones pronunciadas desde los años sesenta:

  • La planeación de la educación (los programas sectoriales han presentado deficiencias).
  • Las Reformas Educativas, con un carácter difuso desde Echeverría.
  • La ausencia de diagnósticos correctos y oportunos.
  • La expansión cuantitativa que genera otros problemas.
  • El equilibrio entre la expansión cuantitativa y lo cualitativo (la calidad).
  • La distribución equitativa de oportunidades educativas (las desigualdades).
  • La creación de programas preventivos, compensatorios y remediales. Los programas compensatorios tienen deficiencias en su diseño y aplicación.  
  • La atención a los grupos poblacionales marginados (indígenas, migrantes urbanos marginales), también denominados vulnerables.
  • La atención a desertores o excluidos (propósito de discriminación positiva).
  • La oferta de CONAFE, Telesecundaria y Telebachillerato, como educación de segunda clase (ver los resultados de pruebas nacionales e internacionales).
  • La educación de adultos (medio rural).
  • La atención al rezago educativo. Millones de analfabetas y sin primaria y secundaria que no pueden participar en el desarrollo del país a través de sus empleos.
  • La inclusión del idioma inglés (desde los 80).
  • La formación ética de los jóvenes y la formación de valores (sexenio de Zedillo como presidente).
  • La evaluación del aprendizaje (memorística).
  • La reforma de la supervisión escolar (llena de vicios).
  • La necesidad de limitar el poder sindical.
  • El descuido de las escuelas normales.
  • El desinterés de la SEP por promover la investigación educativa (IE).
  • La posibilidad de concebir una SEP como destinataria de la IE.
  • La necesidad de promover la innovación educativa.
  • El funcionamiento de los consejos de participación social.
  • El cambio de las estructuras sociales (asumir algún enfoque como el gradual e incrementalista).
  • La reforma administrativa de la SEP (elefante reumático según Reyes Heroles).
  • La definición y evaluación de la calidad de la educación.

Si el lector opina que algunos de los puntos anteriores pueden fusionarse, tiene toda la razón. Se han mencionado siguiendo la secuencia y expresiones realizadas por Latapí. Por separado se menciona también la crítica realizada a la administración de Reyes Heroles. en 1985, por haber cedido a las presiones gremiales de la Universidad Pedagógica Nacional, “pervertida por el sindicalismo voraz” o sumida en la “mediocridad académica”. Por ser egresada de dicha universidad, la Mtra. Delfina, debe conocerla. No sabemos lo que opine de su calidad, pero, se puede esperar que sea de su interés ponerla en la agenda, junto con todo el subsistema de educación superior.  

En el marco de los asuntos pendientes anotados por Latapí, que pueden ayudar a construir la agenda de la nueva secretaria de educación, se destacan los temas de equidad y financiamiento. De hecho, la equidad de la educación, tema consignado desde 1993 en la Ley General de Educación, y siempre abordado en los trabajos de Latapí, ha sido objeto de la reforma educativa a cargo de la 4T. Se espera que la formación normalista de Delfina, su experiencia como docente y autoridad escolar en el nivel de educación primaria, así como su trabajo en un municipio conurbado a la Ciudad de México, con altos niveles de pobreza y considerado como parte de los cinturones de miseria, sean un insumo –al menos, de concientización– para que en la agenda de trabajo de la SEP, la equidad, además de ser un concepto, sea algo posible, en un México cada día más caracterizado por las desigualdades educativas. 

En lo referente al financiamiento educativo, la LGE en el artículo 25, establece que este no podrá ser menor al 8% del PIB del país. Pese a ello, esto ha sido letra muerta desde el sexenio de Fox. Por ello, recomiendo a la Mtra. Delfina que revise el artículo de Latapí de 1999 sobre políticas educativas que tienen un gran impacto en el aprendizaje y “cuestan cero pesos”, como lograr que los maestros no falten, mientras que hacemos las de mayor costo y menor impacto (Revista Proceso, 6 de junio). Aquí la gran oportunidad para demostrar que el slogan “no somos iguales”, del presidente López Obrador se cumpla; no se vale decir “cuando llegué a la SEP, ya estaba el presupuesto para 2021”.

Otro libro de Latapí que puede abonar a la construcción de la agenda de la nueva secretaria es La SEP por dentro de Latapí, en tanto hace un recuento valioso de diferentes sexenios y de la continuidad de cuatro políticas educativas a partir de la firma de Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB, firmado en 1992). 

  1. La descentralización o federalización en los estados que no se ha terminado –empezando, tal vez, por el tema de la nómina–.
  2. Los planes y programas de estudios que siguen pendientes en su infinita espiral de actualización curricular. Ello, impacta la realización de nuevos libros de texto gratuitos (ya veremos la discusión del libro de la asignatura de Historia de la 4T, entre otros).
  3. Las políticas educativas para el desarrollo profesional del magisterio no se han concretado. Además de la formación inicial y la actualización, lo referente a los estímulos al trabajo docente –antes denominado carrera magisterial–ha sido sustituido por otro programa, cuyos resultados están por venir, a la luz de su impacto en la calidad de la educación.
  4. La participación social, cuya concepción quedó plasmada en la LGE desde 1993 a través de los consejos, lo cual sigue siendo un anhelo. 

Si bien algunos de compromisos del Acuerdo siguen sin ser abordados y otros, sí llevados a cabo, no han tenido los resultados esperados, lo cierto es que también constituyen un mapa de ruta, aún pendiente, y que, por tanto, Delfina podría valorar. 

En este punto, se hace necesario que Delfina exprese su concepción de políticas educativas, de políticas públicas (en sus intervenciones como legisladora no presentó en tres años ninguna iniciativa. Véase https://profelandia.com/delfina-una-emprendedora-en-la-sep/). 

Otras dos políticas educativas que valdría revisar-retomar en la agenda de la nueva secretaria son, por un lado, la referente a la inclusión de las tecnologías educativas para el aprendizaje, cuya experiencia comenzó con el programa de Red Escolar y tuvo su deshonra con el fraude de Enciclomedia y los programas que le siguieron. Por el otro lado, la relacionada con las evaluaciones, tanto nacionales como internacionales, cuyo punto de uso para la mejora de la calidad de la educación no ha visto su punto culminante en las aulas (o excelencia según el discurso actual, de lo cual también Latapí dejó constancia de su desacuerdo). 

Cabe agregar que, en el pasado, Latapí reseñó los resultados de la formación de un Consejo Asesor de Especialistas en Educación. Sus recomendaciones de políticas transexenales, entre otras aportaciones, siguen vigentes en lo esencial. Quizás sea una buena idea tener asesores expertos en determinados campos de la educación para conformar su agenda.

Dada la formación y estudios de la Mtra. Delfina, se espera que ella pueda identificar los grandes retos del sistema educativo y priorizar lo que se debe hacer. 

En este punto, Latapí nos ilustra la disyuntiva entre atender lo urgente o lo importante cuando le pregunta a José Ángel Pescador Osuna, cuáles son las funciones del secretario y éste último las enuncia, dejando la atención a lo pedagógico en el último lugar… es decir, para lo importante no hay tiempo, porque antes está lo urgente. Latapí también pregunta “¿qué llega al maestro, al aula, de los esfuerzos por la calidad que se fraguan en la cúpula?”, a lo que Pescador responde “los materiales, los libros”. Parece que llega lo concreto, pero no lo trascendente. 

Sin duda, desde la SEP hay problemáticas de atención urgente en las que hay que trabajar. El escritorio de la SEP ha sido ocupado por dos secretarios de educación sobresalientes (Vasconcelos y Torres Bodet) y no encuentra, desde hace 56 años, un tercero. ¿Será Delfina?