Blog del Faro

Espacio abierto para la reflexión, testimonios y propuestas de docentes, investigadores, asesores técnico-pedagógicos, directores, supervisores, madres, padres y estudiantes.

La @SEP_mx y los hijos de Sísifo

En este texto, la profa. Anel Montero, Jefa de sector del nivel primaria en el estado de Veracruz, nos habla de cómo se contraviene el espíritu de las sesiones de Consejo Técnico Escolar, que es el de tomar y ejecutar decisiones construidas en colegiado para lograr la mejora de los aprendizajes, cuando la SEP usa este espacio para difundir videos de sus titulares y guías cada vez más detalladas que contravienen su misión y, en su lugar, propician una resiliencia tóxica institucionalizada.

Comienza la conversación

Profa. Anel Guadalupe Montero Díaz
Jefa de sector en el nivel primaria del Estado de Veracruz

“Si somos marionetas, nuestra mejor opción
para dejar de serlo es tratar de averiguar
la lógica del titiritero

 Spinoza

1. Positivismo tóxico, control institucionalizado y resiliencia tóxica institucionalizada

¿Qué relación existe entre la crisis financiera de 2007 en Estados Unidos y “la magia del pensamiento positivo” como denomina Barbara Ehrenreich a esta ilusión y forma de manipulación que ha producido tragedias concretas?

La autora del libro Bright sided, cuyo título en español “Sonríe o muere” ha denunciado que, al margen de la desigualdad, la avaricia y la corrupción, la crisis de 2007 en Estados Unidos se explica en gran parte por el arraigo del pensamiento positivo en las empresas, particularmente en el sector financiero.

A la gente que planteaba problemas a mediados de la última década, se le acallaba o se le despedía. No se podía trabajar en empresas hipotecarias de ámbito nacional, que fueron las que casi por sí solas provocaron el inicio de la crisis en Estados Unidos y mucho menos afirmar me preocupa la extensión de las hipotecas de alto riesgo, porque te ibas a la calle (…) Entrevisté a unos tipos de Wall Street que habían tenido mucho éxito y me dijeron que, por ejemplo, en Lehman Brothers, si decías que los precios de la vivienda no podían subir eternamente, te despedían. Era una ignorancia deliberada. Nadie podía tener malos pensamientos…y si nadie pensaba mal, no pasaría nada malo”.

 

Ehrenreich cuenta en su libro que “George W. Bush fue animador en la Universidad. No atleta, sino animadory creo que concebía su presidencia como una continuación de ese rol. Es una de esas personas que vive en una burbuja de sentimientos positivos. Condoleezza Rice dijo, demasiado tarde, que había tenido dudas sobre la invasión de Irak, pero que no se atrevió a expresarlas porque el presidente no soportaba estar rodeado de pesimistas.

“Para él, ser pesimista y tener dudas era lo mismo (…) Con base en la visión optimista del presidente Bush, nadie en su gabinete puso en cuestión la guerra contra Irak durante un año y quien lo hizo, como un general que propuso que había que enviar el doble de tropas para conseguir los objetivos o lo que sea que se quiera conseguir, se lo quitaron de en medio, lo despidieron”.

 

En México, desde la Secretaría de Educación Pública se promueve a través de los Consejos Técnicos Escolares, específicamente en la sexta sesión ordinaria de este ciclo escolar 2020-2021, el concepto de resiliencia. En la guía del CTE, se plantean dos apartados. El primero se titula “¿Cómo nos sentimos? Sigamos trabajando a favor de las habilidades socioemocionales” y se divide en dos temas: “¿Qué acciones hemos realizado para favorecer la gestión de emociones y la empatía?” y “¿para qué la resiliencia?”

Los materiales para trabajar los dos temas antes mencionados son dos videos. El primero se titula: “Resiliencia: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” y el segundo “Resiliencia y frustración. El comienzo de la vida”, desde donde se construye la idea de que, frente al sufrimiento, sólo hay que tener buena actitud, “confiar en que saldremos adelante” y, sobre todo, “echarle ganas a la vida”. Esta interpretación parece ser la línea institucional, después de escuchar las palabras de la maestra Delfina Gómez Álvarez 1, actual Secretaria de Educación Pública a propósito de la sexta sesión ordinaria de Consejo Técnico Escolar:

“Es muy importante que nos transmitan sus reflexiones sobre su estado emocional, el de sus estudiantes y el de su familia (…) recordemos que el desarrollo de las habilidades socioemocionales y en particular, la resiliencia, es factor determinante para superar cualquier afectación emocional causada por el distanciamiento social, generado por la pandemia”.

 

Para el ojo avizor, lo que la maestra Delfina está haciendo es deslizar la responsabilidad institucional de la Secretaría que ella encabeza en el desastre educativo que estamos padeciendo en México, a alumnos y maestros. La desastrosa administración a su cargo está fuera de la ecuación de resiliencia.

Si la maestra Delfina no aparece, los que comparten la visión optimista de la Presidencia de la República afirman que “está trabajando”, aunque su predecesor, maestro de los medios, no tenía empacho en hacerse presente a través de cualquier medio y plataforma, aunque fuera para prometer lo que sabía de antemano que no podría cumplir, al fin de cuentas esto no lo empobrecía. Cualquier otra persona que cuestione el proceder de la maestra Delfina sin compartir la visión anterior, será señalada como conflictiva, problemática y desestabilizadora, por los mismos que llegaron al poder a través del uso de la protesta y la violencia, como en Veracruz, por ejemplo, donde hoy se impulsa la ley que castiga con cárcel a quien agreda a la autoridad y que puede caer en serias violaciones a los derechos humanos.2

Con base en lo anterior, es lícito afirmar que el gobierno de la 4T nos quiere, a los maestros mexicanos, aguantadores, estoicos, hijos de Sísifo. Callados, dignos, echados para adelante. En concreto: El gobierno del presidente López Obrador, a través de la Secretaría de Educación Pública está utilizando el concepto de Resiliencia como una forma de control magisterial. Y hay que decirlo de una vez por todas. Y es que, como afirma Ehrenreich:

“No hay forma más inteligente de reprimir las discrepancias, que decirle a la gente que tiene problemas (pobreza, desempleo, etc.) que todo depende de su actitud y que eso es lo único que tiene que cambiar, que tienen que dedicar las energías a su programa, sonreír y no quejarse.

Es una forma de control social brillante que, por cierto, se utilizó en la Unión Soviética. Uno de los principios del comunismo soviético era el optimismo. Es una forma de control social muy utilizada en las sociedades totalitarias, pero también ha funcionado muy bien en América”.

 

Es oportuno recordarle a la titular de la Secretaría de Educación Pública, los abusos físicos y sicológicos que la dependencia a su cargo ha cometido en contra de los maestros mexicanos. No está de más enumerar uno por uno, con la esperanza de que algún día, estos señalamientos sean atendidos y solucionados. Y tal vez así, se pueda comprender la enorme burla que implica poner en juego la resiliencia cuando se es protagonista del dolor, el estrés y el abandono que denuncia el gremio magisterial mexicano, como forma de control social y preparación para considerar “normal” la ineptitud y la corrupción que permean el sistema educativo nacional.

2. Del síndrome de indefensión aprendida al síndrome de cabezas quemadas

Baste ver el desempeño de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) para comprender que, más allá de la ineptitud como forma de corrupción, en realidad se está preparando a los docentes para considerar “normal” esta forma de desempeño profesional. El síndrome de indefensión aprendida lleva a la persona que lo sufre a no hacer nada para evitar el sufrimiento. Es normal según los estándares que la víctima ha experimentado

¿Cómo creer que el gobierno de la cuarta transformación combate el outsourcing si la secretaría de educación pública es el primer promotor del delito? Ahí están los testimonios de los maestros del PRONI. Este sentimiento de indefensión promueve la consolidación de las figuras caciquiles, llenas de “conectes” y “palancas” que deciden con dedo flamígero a quién sí y a quién no “ayudan” a costa del resto que decide seguir el camino trazado por la ley. Así se construyeron en antaño las lealtades a las figuras sindicales.

Los maestros de nuevo ingreso han sufrido más que ningún otro maestro en servicio los avatares de la injusticia institucionalizada ¿es justo que la SEP les pida resiliencia? No hay un plan de regreso a clases que implique cuidar a todo el colectivo docente y la comunidad escolar del embate del virus ¿la vacuna es la resiliencia? Si es así, mejor que lo digan de una vez.

La evidencia de que Aprende en Casa I y II no solamente no fue suficiente, sino que aumentaba la carga de estrés de docentes, alumnos y sus familias, es abrumadora. Justo es decir que se ha ido tratando de mejorar, pero los esfuerzos institucionales por negar la realidad y afirmar tiro por viaje que “la realidad es otra”, aumentan presión a un escenario nada fácil para comunidades escolares.

Sin dispositivos y sin red, es difícil que los niños que viven en los contextos más vulnerables puedan salir adelante, porque estas comunidades alejadas -en su mayoría- son consideradas como “de paso” por docentes de nuevo ingreso al Sistema Educativo Nacional.

“Se sabe que la sobresaturación de estímulos externos agota física y mentalmente. Hay entornos, como el laboral, en los cuales ese deterioro puede generar un padecimiento preocupante (…) La sensación de haber fundido motores, de hallarse ante un cuadro de máximo agotamiento, a causa de fuertes presiones en el trabajo, se conoce como “burnout” o “síndrome del quemado”.3

 

Si las escuelas no cuentan con baños, agua potable, electricidad, como medidas mínimas para prevenir contagios, es el director efectivo o comisionado quien debe resolver, a través de la gestión, estas deficiencias ¿y qué hacen las autoridades? Repetir que no tienen dinero, que es época de austeridad, que no se ve en tiempos de campañas políticas.

Hasta el año pasado, el programa La Escuela es Nuestra no contemplaba la opinión y mucho menos la participación de los directivos en la administración de los dineros que llegaban al plantel. Este año, los contempla en calidad de miembros con voz, pero sin voto decisivo. Al estrés “normal” por la pandemia, hay que añadir la visión optimista pero demagógica de una administración que no tiene confianza en el manejo de los dineros por parte de las comunidades escolares, pero sí en los padres de familia para decidir en qué serán administrados. Aquí en Veracruz, se han comprado climas en escuelas que no tienen electricidad.

Frente a todo lo anterior, dice la maestra Delfina que los maestros debemos ser practicar la resiliencia. Y ya.

3. El síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

Es factible que muchos de nosotros padezcamos este síndrome y no seamos capaces de darnos cuenta.

 “Este síndrome tomó el nombre de la maravillosa novela de Lewis Carroll, ya que se caracteriza por delirios que afectan la percepción del tiempo y del espacio… Las personas que sufren de este síndrome pueden creer que los objetos que ven son más grandes o pequeños de lo que realmente son, también tienen problemas para establecerse en el tiempo… Según los expertos, este tipo de delirio es relativamente común y no se asocia, necesariamente, con algún trastorno mental. Ha sido reportado por niños y adultos justo antes de dormirse”.4

 

En todo caso, la necesaria autocrítica es una herramienta de análisis de la realidad, útil para identificar la resiliencia tóxica, como una forma de violencia que normaliza la injusticia y el uso discrecional de la ley. Y es que, engañarse siempre es un error.

En México, desde la visión optimista del presidente de México, los verbos cuestionar, debatir, disentir y dialogar, que son vitales en toda democracia, quedan supeditados a la voz y visión de quien afirma conocer la realidad, el origen de todos los problemas y la solución de los mismos. Desde la Presidencia, se defiende el derecho de réplica del Ejecutivo, pero se ignora el del ciudadano de a pie, cuya voz se pierde entre el vocerío polarizador promovido desde Palacio Nacional. Lamentablemente, los buenos deseos presidenciales se quedan en eso si no hay presupuesto, fondos públicos ni planes estratégicos diseñados a partir de lo anterior.

Cuando esta forma de realismo mágico gubernamental es cuestionada con datos duros y evidencia concreta, es respondida desde Presidencia con un peligroso discurso polarizante, porque está construido sobre falacias ad hominem y, paradójicamente, falacias del hombre de paja. La visión optimista del presidente de México alcanza al magisterio mexicano que, ávido de reconocimiento y respeto a la trayectoria docente, se divide entre quienes piensan que es suficiente que “la revalorización magisterial” esté plasmada en la Ley General de Educación, porque “antes estábamos peor”, dicen algunos.

Otros, padecen ataques y descalificaciones por dar la voz de alarma con datos y cifras que se convierten en argumentos irrebatibles, demostrando que, de hecho, el presupuesto para consolidar el discurso oficial y el reconocimiento de la Secretaría de Educación, no solo no es suficiente, sino que ha sufrido drásticas reducciones: Es imposible revalorizar a las normales en el discurso, reduciendo al mismo tiempo, casi a la mitad su presupuesto y con doscientos pesos anuales por docente en el rubro de actualización magisterial  5 6

4. ¿Y ahora, quién podrá ayudarnos?

La propuesta radical de Ehrenreich es el realismo. Intentar averiguar qué sucede en el mundo y ver qué podemos hacer para resolver lo que nos amenaza y nos hace daño. La autora afirma:

“Yo vengo del mundo de la ciencia y pienso que la verdad y la realidad estáticas no existen, pero nos aproximamos a ellas. Entendemos la realidad lo mejor que podemos en este momento y hasta que tengamos más información, podemos actuar a partir de lo que sabemos.

Yo sostengo que las personas estamos diseñadas para estar alerta. También tenemos otras cualidades: alegría, compañerismo, solidaridad, cualidades magníficas, pero además estamos diseñados para estar alerta y con la guardia puesta. Así se sobrevivió en los orígenes de la humanidad. No se decían “todo va a salir bien”, “no te preocupes por eso que se mueve detrás de los arbustos”, para sobrevivir, lo que decían era: “¡corre, hay un leopardo, vámonos!”

 

Ehrenreich tiene razón, sin duda. El concepto de resiliencia puede el potencial de desempoderar a todo el magisterio mexicano y quitarle el poder colectivo necesario para cambiar las cosas y acabar con mucho sufrimiento innecesario. A fin de cuentas, sólo es cuestión de resistir y en esa línea, pues “¿qué tanto es tantito?”. Los hijos de Sísifo aguantan eso y más.

¿Usted qué opina, estimado/a lector/a?