Blog del Faro

Espacio abierto para la reflexión, testimonios y propuestas de docentes, investigadores, asesores técnico-pedagógicos, directores, supervisores, madres, padres y estudiantes.

Ideas para papás: una estrategia de colaboración educativa

En este documento, la Mtra. Adriana Matilde Zenil Ongay, docente de una escuela preescolar en Michoacán, nos presenta una forma concreta de capacitar a madres y padres de familia para acompañar mejor el aprendizaje de sus hijas e hijos en casa, tras el cierre de las escuelas por la pandemia. Se trata de una buena práctica en la categoría “relación y nuevos vínculos con las madres y padres de familia”, como parte del ejercicio de sistematización de buenas prácticas de docentes en pandemia, encabezado por Grupo Loga, el Faro Educativo de la IBERO, Proeducación, Pauta y Renaced, y cobijado también por la Red de Mujeres Unidas por la Educación.

Comienza la conversación

Adriana Matilde Zenil Ongay
Maestra de la Escuela “Prof. Enrique Aguilar González”
Michoacán

Ubiquemos la buena práctica

Categoría: Relación y nuevos vínculos con las madres y padres de familia
Nivel y modalidad educativa: Preescolar general
Grado escolar: Tercer grado
Turno: Matutino

Fines perseguidos

El objetivo general fue sensibilizar y capacitar a los padres y madres de familia para desempeñar, con mayor seguridad, su nuevo rol en la labor educativa, en el marco de la pandemia; específicamente, se buscó proveer de los conocimientos fundamentales sobre los enfoques y estrategias didácticas a las madres y padres de familia para que puedan apoyar a sus hijos en el desarrollo de las actividades educativas cotidianas. 

Puntos clave de la práctica

La colaboración escuela-casa es uno de los aspectos más complejos en la labor educativa, lo que se puede constatar en las reuniones de Consejo técnico entre figuras educativas: en ocasiones, la práctica docente se percibe como “fiscalizada” por los ojos de los padres y madres del estudiantado; también se tiende a considerar a la familia como un “obstáculo”, antes que un apoyo, para el trabajo educativo; y, en ocasiones, resulta latente la percepción entre docentes de una “indiferencia” por parte de los padres o tutores y la tendencia a depositar toda la carga educativa en las y los maestros. Así, prima un desasosiego entre las y los docentes, que, a veces, pareciera no tener una solución diferente que cerrar puertas, cortar caminos, y mantener al margen a cada una de las instancias involucradas.

Encontramos, entonces, a docentes que prefieren no tratar con padres y madres del estudiantado, a escuelas que limitan la participación de las familias, y a padres de familia que manifiestan su inconformidad y provocan conflictos, o que se muestran escépticos y optan por permanecer ausentes culpando a su ritmo laboral. En síntesis, el trabajo corresponsable entre escuela y casa para el desarrollo de los aprendizajes está lejos de ser una realidad en las comunidades escolares.

Sin embargo, la pandemia ha revolucionado esta dinámica: las madres y padres de familia se han convertido, de la noche a la mañana, en las guías centrales del aprendizaje formal de sus hijos e hijas, modificando exponencialmente el tipo y grado de relación que se tenía anteriormente con el cuerpo docente. Ahora, las y los profesores no sólo tienen que estar al pendiente de los procesos educativos de sus estudiantes, sino también del ambiente y las condiciones familiares en las que se genera el aprendizaje. Ya no es posible, para ninguno de los actores, mantenerse al margen, porque esas líneas divisorias ya no existen.

Ante esta situación, se reconoce que hay muchas aristas sobre las cuales reflexionar y proponer estrategias. La presente Buena Práctica se centró en la preocupación de brindar información a los padres y madres de familia sobre diversos enfoques educativos y sobre algunos de los procesos formativos por los que atraviesan los niños y niñas de preescolar, con el fin de que contaran con los elementos básicos para realizar un mejor acompañamiento en casa y disiparan, también, algunas creencias y/o ideas preconcebidas que, más que aportar al aprendizaje del niño o niña, le siembran presión o confusión.  

De esta manera, la docente fungió como mediadora del aprendizaje, al hacer uso de videos, fichas descriptivas o audios para explicar los enfoques, objetivos y pasos a seguir en cada una de las actividades, tratando de que éstas fueran del interés de las y los niños, y que fueran accesibles para los padres y madres de familia; en estos materiales se resaltaron “ideas para papás”, como una sección específica dedicada a su acompañamiento. Por su parte, las familias brindaron un seguimiento continuo y cercano a las actividades, siendo los protagonistas de la acción educativa a distancia, ya que los videos o fichas descriptivas explicaban el desarrollo de las actividades, pero son los padres y madres quienes las han puesto en acción para que los frutos del trabajo realizado sean visibles en los aprendizajes de las niñas y niños.

Asimismo, se buscó impulsar la creación de ambientes alfabetizadores en casa, tanto en el aspecto físico, como en el organizativo. Se comenzó por el establecimiento un “Lugar de Aprendizaje”, para lo que se invitó a madres y padres a que, según las circunstancias de cada familia, se destinara un espacio dentro del hogar para hacer las tareas escolares. En cuanto al aspecto organizativo, se les incentivó a realizar “Asambleas familiares” para dar orden al trabajo educativo a distancia, propiciando el trabajo colaborativo entre todos los miembros de la familia y que cada uno de ellos fuera consciente de las implicaciones que la nueva dinámica exigía; se consideran a estas Asambleas como el medio central para el diálogo, la organización del trabajo y la toma de decisiones. En este ámbito se puntualizó, también, la importancia de establecer horarios dentro de la casa y utilizar un calendario para organizar el trabajo semanal, ya que las tareas no se piden de manera diaria, sino que se envían las indicaciones los lunes, y los padres y madres las distribuyen a lo largo de la semana para enviar las evidencias desde el viernes y hasta el domingo.

Principales cambios observados

Cuando a las madres y padres de familia se les proveyó  de estrategias muy concretas para favorecer ambientes alfabetizadores y experiencias de aprendizaje más significativas, varios de ellos se mostraron más conscientes de la importancia del enfoque lúdico y no memorístico en los procesos educativos, especialmente los relacionados con la escritura y las matemáticas, que son los temas en los que suele tenerse mayor preocupación; aquí resaltaron dos videos explicativos: “uso del alfabeto móvil” y “la banda numérica”.

De igual forma, algunos padres y madres reconocieron la importancia de crear ambientes alfabetizadores. En el aspecto físico, algunos padres y madres de familia habilitaron lugares de aprendizaje en sus hogares, colocando mesas adecuadas para las niñas y niños, pintarrones, adornos como estímulo visual, y materiales de papelería como libretas, hojas de color, pinturas, lápices de colores, pegamento, etc. A lo largo del ciclo escolar se han ido elaborando materiales educativos diversos y se les ha motivado a guardarlos en su espacio de aprendizaje para seguirlos utilizando en otras actividades o de manera espontánea. En lo que respecta a las Asambleas, algunas familias han logrado establecerlas e incluso plantear en ellas varios compromisos que se han visto reflejados en la comunicación constante con la docente y la entrega de evidencias.

Específicamente, se han identificado mejoras muy relevantes en la participación de las familias y en el desempeño de las niñas y niños, íntimamente vinculadas con las sugerencias realizadas en las cápsulas sobre los enfoques educativos. Entre los principales cambios, se encuentran:

  1. Al inicio del curso, algunos padres presionaban a sus niños a que “aprendieran el alfabeto”, y ahora trabajan con la lectura global de palabras. Un padre de familia comentó que había decidido regalarle a su hijo un alfabeto móvil engargolado porque había visto el interés que había desarrollado por las letras a raíz de las actividades educativas.
  2. La mayoría de las familias han sido más conscientes al facilitar los diversos objetos y actividades de la vida cotidiana que propician los ambientes de aprendizaje, como son el compartir con las niñas y niños las recetas de cocina e instructivos; el acercarles a la naturaleza para propiciar su curiosidad y habilidad de observación; y el motivarles, tanto a participar en actividades cotidianas (escribir recados, hacer la lista de compras para la comida, etc.), como a utilizar los trastes de cocina, ropa, juguetes, entre otros elementos, para hacer colecciones, conteos y seriaciones.
  3. Se ha incrementado el gusto por la lectura entre todos los integrantes de las familias, destinándole más tiempo y recursos. Algunas madres de familia han decidido imprimir los cuentos que se mandan de manera digital para formar una biblioteca familiar, o han considerado que un cuento es un buen regalo de navidad.
  4. En algunos videos de evidencias sobre actividades se puede notar cómo las madres de familia han reducido las intervenciones dirigidas a darles las respuestas a los niños y niñas, y les están incentivando, cada vez más, a que contesten las preguntas generadoras por sí mismos.
  5. Se observa un mayor desarrollo de la oralidad en algunos niños y niñas en los videos de evidencias, audios de retroalimentación y en algunas reuniones virtuales; estas mejoras en la capacidad oral se relacionan específicamente con las sugerencias expresadas en los cuadros de “ideas para papás” que la docente incluyó en las fichas de actividades.
  6. Surgió un reconocimiento de la importancia de la evaluación como medio para la mejora continua. En el primer corte de evaluación del mes de noviembre, se realizó una coevaluación de los niños con cada madre de familia, para poder situar los niveles de desempeño en cada uno de los campos de formación académica y de desarrollo personal y social. La mayoría de las madres de familia tomaron conciencia de los avances de sus hijos con respecto al inicio del ciclo escolar, y de la importancia de su acompañamiento, y se les dieron sugerencias específicas para seguir estimulando a los niños y niñas en los aspectos que requerían apoyo. De igual manera, realizaron actividades de autoevaluación con sus hijas e hijos, para que ellos también reflexionaran sobre su propio aprendizaje. 

Entre colegas: recomendaciones para hacer uso de la estrategia o de sus componentes

  • Conocer al propio grupo, monitoreando cómo es el desarrollo y desenvolvimiento de las dinámicas familiares.
  • Mostrar interés y empatía por las familias del estudiantado, y olvidar las batallas previas sufridas, para asegurar que las y los alumnos no se pierdan dentro de ellas.
  • Comunicarse de forma asertiva y contundente en todo momento para no dejar pasar la oportunidad de asesorar a los padres y madres de familia, y, en consecuencia, a las y los estudiantes.