Blog del Faro

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Mi WhatsApp de Telesecundaria

En este documento, la Mtra. Tania Iveth Martínez Rodríguez nos cuenta cómo promovió el aprendizaje de las matemáticas a través del uso de WhatsApp como herramienta de enseñanza. Se trata de una buena práctica en la categoría “usos de materiales educativos”, como parte del ejercicio de sistematización de buenas prácticas de docentes en pandemia, encabezado por Grupo Loga, el Faro Educativo de la IBERO, Proeducación, Pauta y Renaced, y cobijado también por la Red de Mujeres Unidas por la Educación

Comienza la conversación

Tania Iveth Martínez Rodríguez
Docente de escuela telesecundaria
Chihuahua

Ubiquemos la buena práctica

Categoría: Uso de materiales educativos
Nivel y modalidad educativa: Telesecundaria
Grado escolar: Segundo grado
Turno: Matutino

Fines perseguidos

El objetivo general de la práctica fue promover el aprendizaje de las matemáticas a través del uso de WhatsApp como herramienta de enseñanza. Como objetivos específicos se plantearon: i) La elaboración de videos cortos matemáticos que apoyen al alumno en la resolución de los ejercicios del libro; y, ii) El acompañamiento, socialización y trabajo virtual para la resolución de los diferentes temas de la asignatura de matemáticas que permitan evaluar la apropiación del aprendizaje en la distancia.

Puntos clave de la práctica

Para contextualizar, puedo comentar que a raíz de la pandemia, la atención de mis 16 alumnos se dio con ayuda de los celulares de alumnos y padres de familia, a través del WhatsApp, por ser un medio sencillo, económico y a nuestro alcance. Decidimos abrir un chat grupal en donde interactuamos todos y buscamos mantener la dinámica diaria de asistencia como si estuviéramos en el aula, pero con horario de atención de 9 a.m. a 2 p.m. de lunes a viernes, y en las tardes, de 5 a 9 p.m., para aquellos que cuentan con el celular en ese tiempo. Los fines de semana también recibo trabajos de alumnos que viven en ranchos cercanos y tienen dificultad de comunicación y/o batallan para recargar su servicio de internet.

La buena experiencia radica en las particulares características de mi grupo, debido a que habían estado juntos desde el primer año, eran pocos y la educación fue casi personalizada. La interacción y expresión que surgieron a través de este medio digital resultó ser muy significativa al contar con las madres y padres de familia dentro del chat, quienes además podían ver cómo se trabaja, avanzaba y atendía a los jóvenes, fortaleciendo también mi rol como docente.

Los recursos disponibles fueron sus libros de texto, cuadernos y el propio celular,  con dicha aplicación, permitiendo también el uso digital del programa Aprende en casa. Los resultados se pueden mirar en los portafolios digitales y en la asistencia diaria al chat grupal, además los diversos trabajos muestran el avance de cada uno en la asignatura de matemáticas.

La actividad más exitosa de la buena práctica fue sin duda la dinámica que se promovió dentro del chat grupal para trabajar las matemáticas, ya que los alumnos lograron estar en contacto entre ellos, se apoyaron y se sintieron acompañados todo el tiempo por su maestra: se sentía la cercanía en la distancia; además del aprendizaje, se promueve la asistencia, la participación, el trabajo diario y la interacción durante las clases virtuales. Las y los alumnos eran libres de expresar, preguntar y llevar su propio ritmo de trabajo sin sentir la presión del horario de clases de 50 minutos.

Principales cambios observados

Se hizo un hábito el estar presente cada día para trabajar en la clase virtual, además de la responsabilidad de mantenerse en contacto y de enviar sus trabajos. Se logró que un mayor número de estudiantes cumplieran y participaran, en contraste con la dinámica presencial,  debido a que no hay temor de burlas o a una participación forzada. Esto nos fue reconocido por la dirección escolar y por las madres y padres de familia, debido a que ellos conocen y están presentes parte del tiempo, cuando los jóvenes están viendo los videos o están en las clases virtuales. Por otro lado, la calidad de la escritura mejoró mucho, incluso las respuestas de mis estudiantes fueron mejores que en el pasado, en parte, quizá, por la  retroalimentación y el apoyo casi personalizado que se les da.

El papel de cada uno, maestra y estudiantes, familias y autoridades ha sido fundamental y valioso para el desarrollo de la buena práctica. La docente aporta la planeación de las actividades a desarrollar en la semana, previo a que resume el tema; propone actividades esenciales, siempre diferentes, que promuevan la participación de los alumnos; crea videos y orienta hacia los saberes necesarios; mantiene, dirige y cuida la comunicación en el chat grupal; además de que retroalimenta, registra actividades, crea portafolios digitales y hace una evaluación justa del proceso de aprendizaje.

Mientras que los alumnos cumplen con los horarios, la entrega de trabajos y participan. Entre ellos se apoyan, construyen su aprendizaje, participan en el diseño de las clases y solicitan asesoramiento extra de ser necesario. Por su parte, las madres y padres de familia son proveedores de recursos (internet) y de apoyo para realizar las actividades, ya que han visto videos con los jóvenes, solicitan permisos cuando están enfermos, y mantienen la comunicación con el docente en caso de requerirse. Los directivos apoyaron y reconocieron el trabajo docente realizado, al supervisar, aprobar y observar las clases en línea, para solicitar capacitaciones o recursos al docente. Finalmente, las autoridades brindaron capacitaciones sobre la mejor manera de impartir la enseñanza virtual, a solicitud de los docentes por la pandemia.

Entre colegas: recomendaciones para hacer uso de la estrategia o de sus componentes

  • Conocer al grupo en lo general y en lo particular: contextos, familias, gustos y afinidades; lo más que se pueda. 
  • Buscar siempre escuchar a las y los alumnos, pues de ellos vienen las mejores ideas para la enseñanza.
  • Planificar y diversificar las actividades, busca que haya participación a través de cuestionamientos, evita ser transmisor.
  • Hacer videos cortos que sirvan atraer la atención y concentración de las y los estudiantes: tratar de no usar los que ya están, pues así sentirán más el esfuerzo y será recíproco.
  • Ser empática, tomarse un momento para conversar, para enterarse de qué pasa con cada uno de ellos, porque en la pandemia no se puede trabajar con un joven desgastado anímica y mentalmente.
  • El trabajo siempre debe ser retroalimentado cada día, usando frases de motivación, felicitar sus logros, evitar usar la palabra NO e INCORRECTO.
  • Tratar de valorar el esfuerzo de las madres y los padres, pues ello fomentará el que ayuden con los jóvenes de mejor manera.