Blog del Faro

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Estrategias de evaluación: ¿Cómo recabar información a distancia?

En este documento, la Mtra. Karla Marlene Gutiérrez Magallanes, docente de un colegio preescolar de Chihuahua, nos presenta el diseño de estrategias de evaluación que buscan reflejar fidedignamente los procesos, logros y áreas de oportunidad de las y los estudiantes, pese al distanciamiento físico generado por la pandemia. Se trata de una buena práctica en la categoría “evaluación a distancia”, como parte del ejercicio de sistematización de buenas prácticas de docentes en pandemia, encabezado por Grupo Loga, el Faro Educativo de la IBERO, Proeducación, Pauta y Renaced, y cobijado también por la Red de Mujeres Unidas por la Educación.

Comienza la conversación

Karla Marlene Gutiérrez Magallanes
Maestra de preescolar
Chihuahua

Ubiquemos la buena práctica

Categoría: Evaluación a distancia
Nivel y modalidad educativa: Preescolar
Grado escolar: Primer grado
Turno: Matutino

Fines perseguidos

Mi objetivo principal fue obtener los insumos pertinentes para realizar, tanto un diagnóstico, como una evaluación formativa de cada uno de los periodos del ciclo escolar, que reflejaran fidedignamente los procesos, logros y áreas de oportunidad de las y los estudiantes, pese al distanciamiento físico generado por la pandemia.

Además, busqué mantener una estrecha comunicación con las madres y padres de familia, conducirles a la reflexión sobre la importancia de la educación preescolar y que, de manera conjunta, identificáramos los aprendizajes adquiridos y las dificultades por las que atraviesan sus hijas e hijos para avanzar.

Puntos clave de la práctica

En la modalidad a distancia, las niñas y niños en edad preescolar dependen por completo de las atenciones y cuidados de sus madres, padres o tutores, por lo que mantener una relación más cercana con ellas y ellos se convirtió en mi objetivo particular.

Ésta se considera una buena práctica porque su principal motor ha sido el avance de los aprendizajes esperados de las y los estudiantes, pues cuando se tiene información sobre sus capacidades, habilidades, conocimientos, necesidades y dificultades –por mencionar algunas–, es cuando se puede reorientar la práctica educativa y lograr mejores resultados.

Con ello en mente, diseñé recursos confiables para recolectar información sobre los procesos de las niñas y niños del grupo. Además, elaboré las actividades con base en los resultados obtenidos  y fungí como guía y orientadora. No obstante, sin el apoyo tan valioso de las madres y padres de familia, difícilmente se hubieran logrado resultados satisfactorios bajo las circunstancias de distanciamiento físico. Son ellas y ellos quienes han ejecutado cada una de las actividades propuestas por mí, por lo que se han convertido en aliados de la enseñanza y, al igual que sus hijas e hijos, están aprendiendo a enseñar y a acompañar a la docente en el logro de los aprendizajes.

Cabe mencionar que las herramientas más valiosas para la evaluación fueron, por un lado, las videollamadas, que permitieron estrechar mi vínculo con madres, padres y estudiantes; y, por el otro lado, las encuestas electrónicas de Google Forms, que me han brindado información acerca de la relevancia y pertinencia de la intervención docente y me han permitido dar el salto necesario para reorientar el curso e implementar propuestas novedosas, tales como videoclases que fueran más atractivas e interactivas para el estudiantado, mejor organizadas, que incluyeran recursos novedosos y que fomentaran los vínculos socioafectivos.

Principales cambios observados

La evaluación virtual ha servido, no sólo como un canal para valorar los aprendizajes de las y los estudiantes en pandemia, sino también como una herramienta para diseñar nuevas prácticas educativas, para auto-evaluarme en el “diario de la educadora”, y para conocer la opinión de las familias sobre mi desempeño; en suma, ha sido útil para mi crecimiento como profesional de la enseñanza y, por tanto, para los procesos formativos de mis estudiantes.

Entre colegas: recomendaciones para hacer uso de la estrategia o de sus componentes

  • Mantener una actitud de empatía hacia las madres y padres de familia, así como hacia el alumnado.
  • Privilegiar el bienestar de las y los estudiantes, quienes, a final de cuentas, son nuestro motor de acción.
  • Identificar las necesidades y circunstancias de las niñas y niños para adecuar la práctica educativa, de forma que tenga un mayor impacto y beneficie a toda la comunidad escolar.
  • Buscar que el diseño de las estrategias implementadas —ya sea de manera presencial o a distancia— facilite el proceso educativo y que no sea un obstáculo para el acceso a la educación.