Blog del Faro

Espacio abierto para la reflexión, testimonios y propuestas de docentes, investigadores, asesores técnico-pedagógicos, directores, supervisores, madres, padres y estudiantes.

Biblioteca Rodante

En este documento, la Mtra. Erika Ileana López Blancas, docente de una escuela preescolar en Hidalgo, nos presenta las “bibliotecas rodantes” que, en pandemia, ha llevado hasta las comunidades donde habitan sus alumnas y alumnos, como una estrategia en donde interactúan familias, estudiantes y docentes con el fin de despertar el interés por la lectura y promover el desarrollo socioemocional de las y los niños. Se trata de una buena práctica en la categoría “relación y nuevos vínculos con las madres y padres de familia”, como parte del ejercicio de sistematización de buenas prácticas de docentes en pandemia, encabezado por Grupo Loga, el Faro Educativo de la IBERO, Proeducación, Pauta y Renaced, y cobijado también por la Red de Mujeres Unidas por la Educación.

Comienza la conversación

Erika Ileana López Blancas
Maestra de la Escuela
“Miguel Ángel Buonarroti”
Hidalgo

Ubiquemos la buena práctica

Categoría: Relación y nuevos vínculos con las madres y padres de familia
Nivel y modalidad educativa: Preescolar
Grado escolar: Tercer grado
Turno: Matutino

Fines perseguidos

La práctica tuvo dos objetivos principales relacionados entre sí: i) Promover el desarrollo socioemocional de las y los niños, por medio de interacciones significativas entre ellos, sus madres y padres, y yo, como su maestra; y, ii) Despertar el interés y el gusto por la lectura, tanto en el alumnado, como en sus  familias.

Puntos clave de la práctica

A partir de un diagnóstico, diseñé diversas estrategias que contribuyeran a la creación de un ambiente de confianza y armonía entre la educadora, el alumnado y las familias; entre ellas, destacó la “biblioteca rodante”.

Para ejemplificar la justificación del proyecto, su desarrollo y sus posibilidades, hablaré sobre la “biblioteca rodante” que se instaló en Mirasoles, una comunidad en donde viven tres de mis estudiantes; uno de ellos no cuenta con servicio de electricidad por lo alejado de su domicilio y vive en medio del bosque —que es un lugar hermoso—. La biblioteca se instaló en un pequeño jardín afuera de la capilla del lugar. Si bien las actividades planeadas fueron las mismas que se realizaron en las otras “bibliotecas rodantes” y los protocolos de seguridad también, el desarrollo de las actividades fue muy diferente por el número de niñas y niños asistentes, por su contexto y por su estado emocional previo. 

Quiero relatar, específicamente, dos situaciones surgidas durante y después de dicha actividad. La primera inicia con la asistencia a esta biblioteca rodante de las tres niñas y niños de la comunidad inscritos en el curso, además de sus hermanas y hermanos más pequeños, quienes también se integraron a la actividad. Cabe resaltar el caso de una de mis alumnas, quien es muy tímida, habla con un tono muy bajo de voz, se mostraba insegura en las evidencias del estudio en casa y no le agradaba ser grabada en video —de acuerdo con su mamá—. Durante la actividad de la “biblioteca rodante”, esta niña me veía desde atrás del regazo de su mamá y cuando le pregunté cómo estaba, me contestó con una voz que apenas pude percibir; sin embargo, llegó muy puntual al espacio—fue la primera en llegar—, se mostró atenta en todo momento —tenía ojitos de asombro—, y, al paso del tiempo, empezó a utilizar un tono de voz más alto para participar. El momento de explorar libros y leerlos fue el detonante para que la niña se explayara: tomó un cuento y lo leyó a una de sus compañeras; después, tomó otro y lo leyó a su mamá; posteriormente, llamó a otros dos de sus compañeros y les leyó como maestra.

Al término de la actividad, la niña se acercó y me abrazó de las piernas, antes de retirarse con su mamá. A partir de aquella visita a su comunidad, mi estudiante se muestra más segura de sí misma, ya que, según su mamá, a la niña ya le agrada realizar videos para explicarme lo que va aprendiendo con cada actividad del curso; en una de las evidencias que me envió, por ejemplo, pude escucharla narrar un cuento de más de cinco minutos, donde ella inventó los personajes y la historia.

La segunda cuestión por destacar es que la biblioteca incluye un cajón de libros para las mamás y papás. En dicho cajón, había un libro de recetas para elaborar postres que fue solicitado como préstamo por parte de una de las madres de familia de la comunidad Mirasoles. Al pasar algunos días, la mamá de mi estudiante me envió un mensaje para platicarme que estaba aprendiendo a preparar postres gracias al libro, toda vez que quería venderlos y ganar un poco de dinero.

Por último, resulta fundamental reconocer el apoyo de madres y padres de familia para el desarrollo de la práctica, pues hemos generado lazos de confianza y, juntos y juntas, hemos identificado que sus hijas e hijos se interesan por la lectura, principalmente, a partir de su ejemplo. Además, la jefa de mi sector ha sido una guía constante para la realización del proyecto, ya que me ha brindado acompañamiento, dirección, y, lo más importante, su confianza para aplicar esta estrategia. A lo que se suma el que, en la directora de mi plantel, encontré siempre a alguien con empatía, confianza y buena actitud hacia la iniciativa: sus ideas complementaron el proyecto y otorgó apoyo económico para comprar algunos materiales.

Principales cambios observados

Experiencias como las relatadas previamente han aumentado mi confianza en este proyecto, pues en todas las visitas realizadas a las comunidades con la “biblioteca rodante”, se lograron consolidar los vínculos con las y los estudiantes y con sus familias; lo que, sin duda, genera un ambiente de confianza propicio para el aprendizaje de las y los niños.

En el caso de las madres y padres de familia, considero que se logró construir una conexión de confianza y compromiso entre nosotros para el desarrollo y cumplimiento de todas las actividades educativas propuestas. En lo que se refiere a las y los alumnos, ahora se muestran más participativos en las actividades, más afectuosos conmigo y presentan una mayor seguridad al expresarse, así como una mayor inclinación hacia la lectura.

Entre colegas: recomendaciones para hacer uso de la estrategia o de sus componentes

  • Esta estrategia no es una receta de cocina; es importante implementar las actividades que consideren útiles y adaptarlas a su contexto, necesidades y objetivos.
  • Darse la oportunidad de experimentar estrategias diferentes. Todo se encuentra ya en nuestra propia práctica, no se trata de “inventar el hilo negro”, sólo de identificar lo que puede generar aprendizajes para la vida.
  • Mostrar empatía hacia las madres y padres de familia: reconocer su labor con sus hijas e hijos; orientarles para trabajar en conjunto; y, generar lazos de confianza con ellas y ellos. Sin duda, si no hay una buena relación entre las familias y las y los maestros, difícilmente podrá existir un avance en los aprendizajes del alumnado, especialmente cuando la educación formal se realiza a distancia, pues las madres y padres se han convertido en nuestros ojos, manos y oídos del aprendizaje de las y los estudiantes. De ahí se deriva la importancia de conectar con las madres y padres de familia, sin que ello sea, precisamente, por un celular o una computadora.