Fines perseguidos
El objetivo principal fue lograr el mayor aprendizaje posible en todas y todos los estudiantes, mediante la implementación de una evaluación eficaz. Como objetivos específicos se planteó: i) Identificar las áreas de oportunidad del estudiantado; ii) Fortalecer la corresponsabilidad de las madres y padres de familia en la educación de sus hijas e hijos; y, iii) Lograr una comunicación constante con todas y todos los niños.
Puntos clave de la práctica
En el nivel preescolar es especialmente relevante lograr una constante comunicación con las y los cuidadores de las niñas y niños, por lo que busqué corresponsabilizarlos del proceso educativo de sus hijas e hijos, sobre todo durante el confinamiento.
Partiendo de este supuesto y como respuesta al contexto de la pandemia, utilicé el “expediente de evidencias” como una herramienta para documentar y concentrar información relevante sobre los avances pedagógicos de cada estudiante. La práctica tuvo dos etapas centrales que se describen a continuación:
- Etapa 1: Se realizó una entrevista con madres y padres de familia como una primera herramienta de evaluación —en este caso, diagnóstica—, con el fin de conocer el punto del que partiría el alumnado. Esta actividad me permitió detectar que la comunidad escolar no cuenta con un servicio estable de internet en casa, únicamente puede acceder al servicio por medio de datos móviles y ello les ocasiona un gasto que no está al alcance de todas las familias, además de que es muy frecuente el fallo de la señal telefónica. Así, tomé la decisión de utilizar el programa “Aprende en casa ll”, ya que todas y todos cuentan con televisión, y lo combiné con una planeación de actividades similares a las presentadas en el programa para reforzar estos aprendizajes.
Para el proceso de entrega semanal de las actividades, se utilizó la estrategia de “El trenecito”, que consistió en colocar, fuera de la casa de una madre de familia, un trenecito que fue elaborado por un padre de familia con cajones de madera y ruedas de mochilas. El día sábado de cada semana —en diferentes horarios—, todas las mamás depositaban las evidencias de sus hijas e hijos y recogían la planeación de las actividades de la semana siguiente. - Etapa 2: Con base en el contexto, las necesidades y las características de mis estudiantes, se optó por formar un “expediente de evidencias” que concentrara la información obtenida de las siguientes estrategias implementadas para resolver los retos de la educación a distancia:
- Caravana de la evaluación. Para evaluar las actividades propuestas, he realizado visitas a los domicilios de las y los alumnos sin tener contacto físico y con todas las medidas de seguridad. A los hogares de mis estudiantes llego en mi camioneta adornada con globos y otros detalles atractivos, y las niñas y niños ya están esperándome en el patio de su casa, con una mesita y material para trabajar. Durante las visitas, les enseño los números, las figuras, y las vocales, entre algunas cosas más. Esta estrategia se ha utilizado en repetidas ocasiones y, con más frecuencia, para aquellas y aquellos alumnos que muestran mayores dificultades para el logro de determinados aprendizajes esperados.
- Evidencias de las actividades. Se recaban algunas evidencias de las actividades trabajadas diariamente, a las cuales realizo algunas anotaciones.
- Llamadas telefónicas. Constantemente, realizo llamadas a las y los estudiantes para profundizar en las actividades realizadas diariamente y, a su vez, motivarles a seguir trabajando. Además, estoy en constante comunicación con las madres y padres de familia para aclarar dudas, brindar apoyo, dar sugerencias o plantear estrategias que permitan reforzar el aprendizaje del alumnado.
- Autoevaluación. Haciendo uso de una tabla de logros, las y los niños se evalúan diariamente a sí mismos: pintan una carita feliz si consideran que lo hicieron muy bien, una carita pensativa si se distrajeron en alguna parte de la actividad o no la terminaron, o una carita triste si no realizaron la actividad. Con el fin de motivar al alumnado, entrego estrellitas semanalmente después de revisar las actividades; estas estrellitas pueden coleccionarse y, después de un periodo, intercambiarse por un diploma y un obsequio acorde a la cantidad de estrellitas recolectadas. Otra forma en la que he buscado la autoevaluación ha sido prestar a las niñas y niños su propio expediente, de forma que puedan observar y reflexionar sobre sus avances.
- Mamás y papás observadores. Diariamente pido a las madres y padres de familia que realicen una breve observación sobre la manera en que su hija o hijo realizan la actividad, prestando especial atención a las problemáticas surgidas, de forma que podamos trabajarlas en conjunto.
- Semáforo de evaluación. Con base en la información obtenida durante el primer periodo, se realizó una tabla en Excel de los aprendizajes esperados, en la cual se clasificó por colores a las y los estudiantes: rojo significó que se requería apoyo, amarillo que estaba en desarrollo, y verde que se había conseguido el logro esperado.
- Evaluación a la docente. Al término del primer periodo, se pidió a las madres y padres de familia el realizar una evaluación a la maestra; con ese fin, se entregó una encuesta conformada por preguntas clave sobre el funcionamiento de las estrategias y las actividades planteadas, de forma que fuera posible contar con más elementos para adecuarlas a sus necesidades.
Principales cambios observados
Las estrategias que involucraron a las familias y conformaron el expediente de evidencias me han permitido recabar información clara y confiable sobre el avance de mis estudiantes, y, a su vez, realizar con oportunidad adecuaciones a mi práctica docente para brindar el mejor apoyo posible a las niñas y niños durante este tiempo de pandemia que les expone, más que nunca, al rezago y a la deserción escolar.
A pesar de que todas las estrategias han sido de gran utilidad, considero que la que más ha contribuido a la concentración de información relevante ha sido la “caravana de evidencias”, ya que incluye un componente de observación y de escucha de la o el estudiante.
También es importante mencionar que se ha logrado una comunicación constante con el 100% del alumnado y el expediente ha impulsado la formación de un vínculo de corresponsabilidad, confianza, respeto y mutuo compromiso con las madres y padres de familia, lo que sienta las condiciones necesarias para el logro de aprendizajes.
Entre colegas: recomendaciones para hacer uso de la estrategia o de sus componentes
- El compromiso, la responsabilidad y la empatía son aspectos fundamentales para lograr una corresponsabilidad con las madres y padres de familia.
- Prever que los familiares pueden no conocer los niveles esperados de logro en sus hijas e hijos, ni las herramientas pedagógicas; por lo tanto, es responsabilidad de quien funge la docencia el brindar a las madres y padres ciertos elementos que les permitan apoyar mejor el aprendizaje de sus hijas e hijos.