Blog del Faro

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Reactivación de los eventos culturales y cívicos escolares: protocolos sanitarios y acciones a favor de la inclusión en la comunidad escolar

En este documento, Norma Judith Fernández Lendo,docente del preescolar ‘Reactivación de los eventos culturales y cívicos escolares: protocolos sanitarios y acciones a favor de la inclusión en la comunidad escolar’ en Hermosillo, Sonora. Nos comparte su proyecto “Llaveros de las emociones”. Su práctica pertenece a la categoría “Educación socioemocional”, como parte del ejercicio de sistematización de buenas prácticas de docentes en pandemia, encabezado por Grupo Loga, el Faro Educativo de la IBERO, Proeducación, Pauta, Renaced y cobijado también por la Red de Mujeres Unidas por la Educación (MUxED).

Comienza la conversación

Norma Judith Fernández Lendo
Docente frente a grupo
Preescolar “Primeros pasos”
Hermosillo, Sonora

Ubiquemos la buena práctica

Categoría: Regreso a clases
Nivel y modalidad educativa: Preescolar, presencial
Grado escolar: 3o
Turno: Matutino

Fines perseguidos

Desde finales de marzo de 2020, el mandato de cierre de las escuelas para la prevención de contagios por COVID-19 implicó trabajar a distancia en todos los niveles educativos. El reto en el nivel preescolar fue particularmente grande, ya que la sociabilidad y el juego en esta etapa del desarrollo de las niñas y niños es particularmente relevante. Al mismo tiempo, el trabajo virtual impone limitantes si bien, no al trabajo educativo, sí al aprendizaje que se genera en la dinámica colectiva escolar. 

En este sentido, una vez que se contó con la autorización para el regreso paulatino y voluntario  a las aulas, ante el colectivo docente, en el marco del primer consejo técnico del ciclo escolar  2021-2022, plantee la necesidad de juntos, con los protocolos adecuados, contribuir a que las y  los estudiantes que regresaran a la escuela de forma física tuvieran una experiencia educativa  presencial lo más completa posible y similar al ambiente pre pandemia, en especial con relación  a los eventos colectivos. 

Así, desde ese momento, en la escuela “primeros pasos”, nos planteamos como objetivo recuperar los eventos culturales, cívicos y artísticos escolares, como medio educativo para desarrollar habilidades socioemocionales entre estudiantes de preescolar que habían cursado la mayor parte de su formación de este nivel educativo en la modalidad virtual, y que nos manifestaban que ya no querían estar aislados.

Objetivos específicos

  • Generar un ambiente propicio que permitiera retomar las actividades colectivas presenciales en la escuela, particularmente mediante la implementación de protocolos de seguridad sanitaria.
  • Desarrollar una estrategia de comunicación asertiva y cercana con las familias.
  • Regreso paulatino a las aulas.
  • Lograr la inclusión de todos los educandos a través de su participación con roles diversos en los eventos escolares, incluyendo, la generación de situaciones de involucramiento y aprendizaje de estudiantes con necesidades de educación especial.
  • Generar experiencias significativas y de aprendizaje en la interacción entre los estudiantes.

Puntos clave de la práctica

Mi aula fue la primera que regresó completa a clases presenciales el 31 de agosto de 2021. Para poner esto en contexto, existen grupos que recientemente en el bimestre de primavera 2022 se están reintegrando. La aquí descrita destaca como buena práctica, porque la forma en que reiniciamos actividades, con grupos completos, y la reactivación de las actividades culturales colectivas presenciales, fueron inéditas y ejemplares en mi zona escolar e incluso municipio, y con un balance de cero contagios. 

Como en el caso de muchas otras comunidades escolares del nivel preescolar, a su regreso a clases presenciales, era perceptible que los estudiantes no estaban acostumbrados a la interacción con otros compañeros; así que buscamos actividades que favorecieran el desarrollo de habilidades socioemocionales. Era imprescindible recuperar las interacciones sociales y contribuir a su desarrollo psicosocial. 

Queríamos acompañarlos a desarrollar experiencias de aprendizaje de las que se habían privado durante el cierre de escuelas, a retomar ritmos y aprendizajes, así como dar atención focalizada a las niñas y los niños en condiciones de vulnerabilidad y que identificamos habían tenido exposición a ambientes con estrés tóxico. 

Para nosotros fue un gran avance que ellos hayan vuelto a la escuela, más era necesario redoblar esfuerzos para mejorar sus condiciones de entrada al nivel primaria. Por ello, consideramos que retomar las actividades escolares colectivas para conmemorar las fechas culturales y cívicas relevantes a nivel nacional y local como la celebración de la Independencia de México, el Día de muertos, la pastorela en el mes de diciembre y el regreso paulatino a la celebración regular de las ceremonias cívicas, podrían ser las ocasiones ideales para los propósitos educativos, desarrollo socioemocional y de cohesión social que teníamos con nuestros alumnos.

Identificamos también que, a través de estos eventos, podríamos trabajar los campos formativos de lengua, formación cívica; y, en habilidades socioemocionales. Creemos que es importante reconocer lo que el alumno proyecta tras su participación en eventos escolares, incentivar su creatividad, su seguridad y capacidad de improvisación. Buscábamos que nuestros alumnos y alumnas fuesen partícipes de una actividad colectiva, donde pueden poner en práctica sus destrezas, habilidades y conocimientos y con ello contribuir al desarrollo de su autoestima, identidad personal y desarrollo de relaciones positivas y, principalmente, su resiliencia.

Sin embargo, también sabíamos del gran desafío que enfrentamos por las condiciones sanitarias que debíamos cumplir como comunidad para garantizar la salud de todas y todos. Con esto en mente, nos planteamos que, mediante el seguimiento estricto de los protocolos de seguridad sanitaria, y adecuaciones particulares a las características de nuestra comunidad, retomaremos la realización de eventos culturales presenciales. 

Entre los protocolos oficiales que seguimos estuvieron el uso de cubrebocas durante toda la jornada escolar, el mantenimiento de la distancia entre alumnos; la toma de temperatura, el uso de gel antibacterial a la entrada a la escuela; la sanitización de ropa y útiles a la entrada del aula. 

Entre los protocolos adaptados a nuestra comunidad para el trabajo en las aulas estuvieron: el  escalonamiento de asistencia (septiembre a octubre de 2021), a través de dividir cada grupo en  dos subgrupos de alrededor de 12 estudiantes, que asistieron dos días a la semana de forma  presencial, lavado de manos en el lavatorio instalado dentro del aula antes del inicio de las  actividades; muestra de la aplicación de protocolos en actividades de aula y a nivel escuela en  espacios abiertos y, finalmente, en caso de sospecha de casos, la decisión convenida de volver  a la atención exclusiva de grupos a distancia. 

Estos protocolos los fuimos incorporando paulatinamente, primero con el grupo de tercer grado a mi cargo, siempre en comunicación y acuerdo con las familias. Poco a poco se fueron difundiendo entre otros grupos, y favorecieron que más niñas y niños asistieron de forma presencial conforme avanzaba el ciclo escolar. 

Para la organización de los primeros eventos culturales y cívicos fue imprescindible llegar a un acuerdo con las familias sobre los protocolos a seguir, entre ellos, y quizá uno de los más relevantes, que se llevarían a cabo únicamente con la presencia de alumnos y docentes, al aire libre, sin la asistencia de familias o agentes externos a la comunidad escolar. A las familias y miembros de la comunidad, para hacerles parte, además de pedirles su cooperación para que sus hijos se alistaran, se les compartieron las actividades vía video y fotografías (con el debido cuidado a la identidad de las y los niños). 

En cuanto a la preparación de las actividades, la asignación de roles específicos para cada participante – alumnado, docentes y familias- fue clave para cumplir el objetivo perseguido al reactivar la organización de los eventos culturales cívicos. 

En todos los eventos seleccionados nuestra premisa de organización fue la inclusión de todas las niñas y los niños, así como de la comunidad escolar. Sin embargo, la pastorela del mes de diciembre destacó como un ejercicio exitoso de lo que significa la integración de la comunidad escolar alrededor de un fin compartido. En esta actividad todos las y los niños de la escuela tuvieron una comisión y fueron incluidos en la actividad escolar. Asimismo, tanto en esta como en la mayor parte de las actividades desde el regreso a clases presenciales, el trabajo entre pares ha sido particularmente significativo, tanto para actividades específicas de aprendizaje como para la implementación y mantenimiento de los protocolos sanitarios. 

Resaltó el trabajo colaborativo entre docentes; las familias se involucraron – extra aulas- y en garantizar la participación, aun cuando no podían asistir de forma presencial como en otros años.  Permitió que estudiantes de diversos grupos y grados interactuaran por primera vez, más allá del grupo reducido con el que habían interactuado. 

En los eventos previos, pero en este particularmente, se asignaron a los alumnos con necesidades educativas especiales roles que fomentaran su inclusión, el desarrollo de su identidad, y motivación. Un ejemplo de ello fue, con el apoyo de docentes de USAER, la incorporación de frases de cánticos navideños en lengua de señas mexicana, y la participación en roles protagónicos del alumnado con dificultades de habla. 

Destaca para la materialización de esta iniciativa, el liderazgo docente y su ejercicio a través de las siguientes directrices: 

  • Iniciativa
  • Siempre que tú quieras lograr algo, tienes que ser el ejemplo
  • Comunicación asertiva
  • Incentivar el involucramiento colectivo de docentes y familias y, sobre todo;
  • La identificación de necesidades específicas de cada estudiante y atención personalizada.

Entre los materiales y recursos requeridos para llevar a cabo esta práctica estuvieron: 

  • Comunicación cercana con familias vía WhatsApp, Facebook y megáfonos en la entrada y salida de la escuela.
  • Condiciones materiales (audio, video).
  • Videograbación de los eventos cívicos y culturales.
  • Materiales decorativos para eventos.
  • Aportaciones de toda la comunidad educativa.
  • Asistencia de practicantes de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Sonora Prof. Jesús Manuel Bustamante Mungarro, UPN y de la Universidad de Sonora (psicología), y equipo USAER integrado.

Principales cambios observados

  • Comprobamos que las clases presenciales –la conexión humana- no puede ser reemplazada por lo virtual.
  • Vimos el cambio de las y los niños que se mostraban más retraídos o menos participativos lograron reducir inseguridades.
  • Relaciones positivas entre los estudiantes.
  • La incorporación necesaria del trabajo entre pares y en equipo.

Entre colegas: recomendaciones para hacer uso de la estrategia o de sus componentes

De llevar a cabo de nuevo esta práctica en una situación en la que se requirieron protocolos  como la que vivimos, me parecería valioso utilizar los medios que teníamos al alcance para  compartir con las familias la actividad en vivo; también sería relevante socializar y compartir los  aprendizajes con otras escuelas, para proyectar el trabajo de toda la comunidad y, aunque hemos  recibido la retroalimentación de las familias y los cambios en la actitud de las y los niños son  claramente observables, llevaría a cabo el registro y/o evaluación de la perspectiva de las familias  sobre el impacto de los eventos culturales en el aprendizaje de las y los niños. 

Finalmente, resalto para compartir los siguientes aprendizajes para llevar a cabo esta práctica:

  1. Asumir el liderazgo de la actividad positivamente por los beneficios que tendrá para las y los alumnos.
  2. Tener claro cuál es el objetivo y exponerlo con la comunidad para hacerlo un objetivo compartido.
  3. Hacer partícipes a todas y todos.
  4. Conocer las fortalezas de las y los integrantes de la comunidad docente (dominio de tecnología, formación en artes, creatividad, proactividad, etc.) para asignar roles.
  5. Asertividad en la comunicación con otras y otros docentes.
  6. Mantener el compromiso con los protocolos de seguridad, con ello es posible realizar todas las actividades escolares colectivas programadas, aún con un grupo amplio de estudiantes.
  7. Si queremos que mejoren las relaciones interpersonales de tus alumnos y autoestima, relaciones positivas, autorregulación es necesario ser ejemplo en la relación con ellos, es decir en la relación docente- alumno, docente-docente y docente- familias.
  8. Inclusión. Podemos lograr que sea efectiva para hacer partícipes a todas y a todos, a través de mantener expectativas altas sobre las habilidades y el potencial de cada alumna y alumno, pero también sobre los integrantes de la comunidad escolar.